Gustavo Mura
XII Apóstoles
Editorial: Planeta
Publicación:
ISBN: 9789504920106
En Semana Santa de 1996, en el penal de máxima seguridad de Sierra Chica, provincia de Buenos Aires, una jueza, un secretario, un jefe, once guardiacárceles y tres convictos religiosos fueron tomados como rehenes por una banda de presos. Su determinación era fugarse, pero al ver frustrado su propósito decidieron actuar marcando un récord: se amotinaron y encontraron venganza de la manera más sanguinaria que se conozca en la historia intramuros de la Argentina. Ocho presos de una banda rival fueron torturados, asesinados, descuartizados e incinerados. Uno de ellos fue horneado y con su carne hicieron empanadas que les dieron de comer a los cautivos, antropófagos sin saberlo ni desearlo.
El infierno duró ocho días. Sin embargo, lograron reivindicaciones carcelarias, entre ellas, la ley del "dos x uno". Muchos de ellos salieron en libertad, los pocos que aún están detenidos gozan de privilegios en prisiones vip.
Las consecuencias siguen vivas: fue la única rebelión de presos que logró articular, en una misma protesta, las cárceles de todo el país para torcer el brazo de la justicia y la política.
Con el ritmo de los mejores thrillers, Gustavo Mura nos cuenta una historia real sangrienta sin eludir sus detalles más escalofriantes, hasta ahora desconocidos por el gran público.
En Semana Santa de 1996, en el penal de máxima seguridad de Sierra Chica, provincia de Buenos Aires, una jueza, un secretario, un jefe, once guardia cárceles y tres convictos religiosos fueron tomados como rehenes por una banda de presos. Su determinación era fugarse, pero al ver frustrado su propósito decidieron actuar marcando un récord: se amotinaron y encontraron venganza de la manera más sanguinaria que se conozca en la historia intramuros de la Argentina. Ocho presos de una banda rival fueron torturados, asesinados, descuartizados e incinerados. Uno de ellos fue horneado y con su carne hicieron empanadas que les dieron de comer a los cautivos, antropófagos sin saberlo ni desearlo. El infierno duró ocho días. Sin embargo, lograron reivindicaciones carcelarias, entre ellas, la ley del "dos x uno". Muchos de ellos salieron en libertad, los pocos que aún están detenidos gozan de privilegios en prisiones vip. Las consecuencias siguen vivas: fue la única rebelión de presos que logró articular, en una misma protesta, las cárceles de todo el país para torcer el brazo de la justicia y la política. Con el ritmo de los mejores thrillers, Gustavo Mura nos cuenta una historia real sangrienta sin eludir sus detalles más escalofriantes, hasta ahora desconocidos por el gran público.
Entrevista completa a Gustavo Mura
-El libro puede ser leído tanto como un policial negro como una crónica periodística porque es muy difícil pensar que todo lo narrado fue cierto. ¿Cómo armaste el texto?
-Acerca del estilo literario debo decir que soy muy amigo de Luis Majul, a quién conocí en la época en que yo había escrito para Sudamericana y él era el editor y cuando le comenté de este libro, me dijo: te sugiero algo, porque no te fijás si te inspiras en A sangre fría de Truman Capote a ver si podés sacar algo parecido. Bueno, no sé si lo habré logrado, la cuestión que lo que yo trate de articular fue formas de escritura de la ficción llevarla a la no ficción y de esa manera que el libro con elementos reales que son impactantes transite por un clima que te vaya amortiguando de a ratos y después voy poniendo datos de la realidad.
-Y así uno puede soportar esta historia trágica
-Sí, hay relatos demasiado truculentos si se quiere pero lamentablemente uno tiene que guiarse estrictamente por lo que ha ocurrido y para dar una aproximación a lo que realmente pasó y lo que pasó es lo que cuento.
-¿Qué es lo que pasó y quiénes son los doce apóstoles?
-Lo que aquí hay que entender es que los doce apóstoles es una banda que se arma dentro del Penal, no es que era una banda como la del Gordo Valor que una vez que es detenida es desarticulada y lo mandan a todos a distintos Penales. Es una banda que se genera, que se gesta adentro del Penal y es la primera que vez que una banda que se gesta adentro de un Penal alcanza un objetivo y lo logra, habían tenido un objetivo de máxima que era fugarse y luego pasaron al de mínima, cuando se frustra el intento de fuga, que es el motín. Ellos se amotinan y como funcionaban en banda tenían distintas especialidades para cada uno, así tenés un líder que era el mediático -Brandán Juárez- tenés un líder que realmente pensaba todo, que tenía un plan, que es el estratega de todo esto que es "Pelela". A partir de allí te vas dando cuenta que uno mostraba una faceta histriónica, era el que luchaba por las drogas, era el que aparecía en cámara, era el que aparecía con los cuchillos o con las amenazas con el revólver y al otro nunca se le vería la cara. Nunca se le veía la cara y nunca se sabía quien era, en realidad los dos están a punto de quedar en libertad por aplicación de la Ley del dos por uno y por haber cumplido parte de sus condenas.
-¿Cómo fue el inicio?
-La fuga estaba planificada, pero partamos de esta base, todos los presos siempre tienen -así como lo tiene el servicio penitenciario- una inteligencia sobre lo que va a ocurrir y lo que va a venir. Para planificar un golpe, saben cuando viene el camión de caudales, cuándo el Banco tiene menos gente, cuando hay alguien en una casa, ellos trabajan a diario cuando están en la vida civil con inteligencia, en la cárcel hacen lo mismo. ¿Qué está haciendo un preso en una cárcel sino pensar en cómo fugarse? El que entra por un mes hasta el que entra por toda la vida planea como fugarse. Aquí se unieron un montón de gente y hay un elemento que se suma que es bastante importante y que es fundamental para el intento de fuga, encuentran un arma ¿Cómo llega el arma a los doce apóstoles? Le llega a Brandán Juárez, el mediático líder pero que no tenía un plan. Era un arma que le pertenecía a la Garza Sosa que era el lugarteniente del Gordo Valor, la Garza tenía ese revolver para defenderse, la Garza Sosa estaba transitando la segunda mitad de su condena y no le convenía fugarse como ya había hecho en otras oportunidades, entonces cuando el Servicio Penitenciario en base a datos de la inteligencia detecta que hay un revólver que tenía la Garza Sosa empieza a hacer una suerte de requisas dentro del Penal y la Garza Sosa queda en evidencia que tenía el revólver. Los doce apóstoles que no eran todavía una banda pero que eran un montón de voluntades de querer fugarse van a hablar con la Garza Sosa para decirle que se sume a ese intento de fuga. A la Garza no le convenía esta vez fugarse, entonces inventa un traslado (un preso puede inventar un traslado cuando quiera) y se va y deja el revólver que le queda a Brandán Juárez. Juárez tienen un revolver y Pelela tiene un plan, se unen los dos y ahí esta la banda como empieza a funcionar.
-Sólo la historia de ese revólver amerita un libro
-Es cierto, pero arranca el motín con un revólver y luego se suma otro. El revólver plateado, el de la banda de los doce apóstoles, finalmente en el momento en que ellos firman la rendición vuelve a las autoridades, porque era el revólver que estaba identificado. El otro, que además tenía una numeración oficial no aparece.
La cuestión es que la banda de los doce apóstoles una vez que tiene el plan para fugarse busca el revólver lo encuentra. Era un revólver que ingresa a pedido de la Garza Sosa, de acuerdo a todas las fuentes consultadas, y parece ser que la que lo hace entrar al Penal es la novia, una novia o amante que él tenía que era abogada y no se sabe si lo ingresa en sus partes íntimas o si lo ingresa dentro del pañal de un bebé que estaba sucio y el Servicio Penitenciario cuando ve que el bebé está con caca lo dejan pasar. Va a un lugar que se llama encuentro íntimo, que es un lugar donde tienen relaciones sexuales y en ese lugar, la novia o amante o que quizás era una ficción y no era nada y era sólo una puesta en escena sólo para dejar el revólver, le hace entrega del arma a la Garza Sosa y así ingresa al Penal. Esto está chequeado: le pertenecía a la Garza Sosa y lógicamente la Garza nunca va a admitirlo, ya que forma parte de su historia pasada.
-Surge de la investigación que los presos de los diferentes Penales están interconectados y así se van armando rivalidades y odios.
-Se dan varias circunstancias, primero y principal hay deficiencias que tiene el Servicio Penitenciario argentino, no vamos a focalizarnos sólo en el bonaerense que ya de por sí tiene muchos problemas, pero el argentino en general tiene serias dificultades pero no sólo el Penitenciario sino también el Sistema judicial que permite, por ejemplo, la Ley del dos por uno una vez y que después no esté, las protestas de presos de un lado hacia a otro que van torciendo la voluntad de la justicia y de la política y en este caso en particular, los presos van a determinadas cárceles así como pasan por comisarías y empiezan a conocerse porque no alcanzan los Centros de Detención para alojarlos en forma permanente.
El preso primero es alojado en una comisaría hasta que llega el proceso y después es destinado a una Unidad y resulta que esa Unidad era para presos buenos y este era un preso malo. Ese transitar los hace ir conociéndose unos con otros y entonces de este modo se empieza a dar una articulación por el tránsito, después tenés la articulación por el derecho, es decir, tienen derechos a las llamadas, se llaman uno a otro y logran comunicarse y después está lo ilegal, ningún preso podría tener un teléfono celular propio, o al menos en ese momento, y lo tenían para comunicarse con otros presos que también lo tenían. ¿Por qué esa medida debería ser más restricta?, porque sino se podría a volvería a repetir una circunstancia que fue inédita para el país y que por suerte no volvió a pasar: la articulación general de todos los penales de la República Argentina.
Los doce apóstoles cuando tenían la fuga y se frustró pasaron al Plan B que también tenía una posición de máxima que era articular con todos los presos del país una protesta. ¿Qué protesta podría ser que le interesara a un preso de Salta y a un preso de Ushuaia, al mismo tiempo que a uno de Buenos Aires? Que se imponga la Ley del dos por uno, esto fue lo que movilizó un reclamo nacional para todos los presos del Servicio Penitenciario y que generó una solidaridad entre presos nunca vista.
-Otro punto es la corrupción dentro de las cárceles y en especial con el tema de las drogas.
-Desde ya que todo el sistema de seguridad argentino siempre va a estar -y no sé por que- vinculado a la corrupción .Tomá la fuerza de seguridad que quieras tomar, desde la Policía pasando por la Prefectura, Gendarmería, el Servicio Penitenciario, lo que fuera. Todos, en cierto modo, tienen enquistado el gen de la corrupción y el Servicio Penitenciario trabaja sobre lo que tiene a su disposición. Que es, entonces, los grandes presupuestos que se manejan para la alimentación de los presos, las partidas de medicamentos que se destinan para la atención siquiátrica o de salud de los presos y con eso especulan, con eso y las salidas transitorias, las calificaciones, las visitas sexuales. Un preso para tener una visita sexual paga o se porta bien y si es un tipo que se porta bien y no paga lo hacen que se porte mal a propósito, por eso es que funciona le circuito de hacerle la vida imposible al preso que se porta bien para que se porte mal y termine pagando, dándole al sistema paralelo ilegal un aporte que no le estaba dando, entonces, de esta manera se genera el circuito de dinero y puede acceder a sus visitas sexuales. Y así tenés todas las historias: el cambio de drogas por ropa, el cambio de drogas por dinero, la cuestión de darte o no darte una custodia, como funciona afuera de la cárcel, adentro también funciona, es decir, se paga peaje por tener libre tránsito dentro de un Penal y además de todo esto, están los presos que se quiebran y trabajan para el Servicio Penitenciario a cambio de dinero o a cambio de prebendas y esos presos que terminan siendo víctimas, no sólo del Penitenciario sino también de los otros presos, porque -y lo cuento en el libro- el Servicio Penitenciario tiene registrado en lo que se llama el Libro Negro a quién tienen cooptado y a quién no. Cuando hay un motín, lo primero que buscan los presos es el Libro Negro porque así pueden saber cuál preso, de los que ellos tienen
imaginen que esto es como una situación como un aula de clase o un salón, unos que están jugando a favor y otros que están jugando en contra pero todos dicen que juegan a favor, bueno tienen que desenmascarar a los "malos" en este caso. Los presos que hacen un motín quieren saber quiénes son los traidores y para eso se basan en el Libro Negro, que les sirve por dos motivos: a los traidores los pueden matar o los pueden extorsionar el resto de sus vidas.
-Adentro de Sierra Chica pasaron cosas tremendas e imposibles de imaginar. ¿Podrían haber pasado las descuartizaciones, los asesinatos y los muertos quemados en hornos sin la gran cantidad de droga de la que se hicieron apenas comenzado el motín?
-La droga lo que permitió es que existiesen los ejecutores en realidad. Los que llevaron a cabo la saña con la que destrozaron los cuerpos. Matar, cualquiera de ellos está en condiciones de hacerlo, de hecho cualquier ser humano está en condiciones de hacerlo de acuerdo a su nivel de conciencia, pero distinto es cometer una aberración como sería trozar un cuerpo, descuartizarlo, meterlo en una máquina de picar carne, hacer empanadas con ellos, darselo a comer a otra gente sin que la otra gente sepa que estaba comiendo empanadas de carne humana. Todo eso es posible solamente en una mente alienada y en este caso alienada por la droga, no alienada con la locura, ahora tengo que decir que solamente esto puede ser pensado por una mente alienada, pero en este caso era pensado por una mente alienada por la locura. El que tenía un plan y el que tenía al lado están alienados, uno por la locura y el otro por la droga, todos los demás fueron ejecutores y ahí lo tenés a los carniceros, a los panaderos, todos esos si no había droga no lo hacían.
-¿Cómo fue el momento en que secuestran a la Jueza y todo comienza?
-Ese es el capítulo de apertura del libro. Elegí ese momento porque esa fue la razón por la que este motín es lo que es. Sin la Jueza no era este motín, sin la Jueza hubiese habido masacre, hubiese habido empanadas, pero nadie se hubiese enterado, con la Jueza todo cobra una dimensión espectacular, con la detención de la Jueza se puede articular una protesta a nivel nacional para un reclamo general como era la Ley del dos por uno y, lo que es fundamental, que el Estado te de bola. Podés tener un preso de rehén, un guardiacarcel de rehén, pero no son rehenes calificados. La Jueza es un rehén calificado. En ese momento, la figura que se le debe haber pasado al Presidente de la Nación, y al Gobernador de la provincia de Buenos Aires, la tapa del otro día con la Jueza muerta y hubiese sido catastrófico. Ahí es donde empiezan a hacer todas las concesiones habidas y por haber, como nunca más creo que se va a ver en la Argentina, a menos que otro Juez vaya y ponga la cabeza en la boca del león.
El secuestro de la Jueza fue teniendo en cuenta la posición que esta Jueza tenía pro derechos humanos, mal interpretados como se los mal interpreta a menudo en la Argentina. Hay derechos humanos demasiado exacerbados para los delincuentes en algún sentido y mirando hacia otro costado en otro sentido, cuando es para figurar en las cámaras vamos y soy pro derechos humanos, cuando hay que tener un brazo duro, cuando no hay que firmar una excarcelación porque no corresponde una excarcelación el derecho humano varía. La Jueza termina siendo víctima de su propio egocentrismo, ella se considerada lo que en ese momento se llamaba presera, ahora se le dice garantista, eso era lo que ella se consideraba. Creo que a partir de este mal ejemplo que da la Jueza, todos los Jueces empiezan a obrar en consecuencia.
-¿Es inédito, por el secuestro y por la extensión en los días?
-Absolutamente inédito. El motín tenía varios objetivos entre los que está lógicamente el juego de las vanidades, el preso, el delincuente es tan vanidoso como cualquier ser humano, sin ir más lejos hay que referirse en los asesinos seriales que muchas veces muestra el cine norteamericano, dan pistas para adquirir cierta notoriedad a la hora de su detención y que sea lo más magna posible. En este caso en particular jugó mucho el rol de las vanidades porque lo que querían era quebrar un récord, ellos querían ser el grupo de presos que más tiempo se extendía amotinados adentro del sistema carcelario argentino y lo lograron porque son los presos que más tiempo estuvieron amotinados. El motín anterior en extensión había ocurrido en Bahía Blanco tenía seis o siete días pero este alcanzó ocho días. Terminó el octavo día y listo se acabó la historia.
-En tu libro contás el origen y el uso de las facas en la cárcel. ¿Cómo es?
-Las facas son armas que los presos fabrican para, lógicamente, defenderse o atacar de acuerdo al tipo de personalidad que tengan, si son defensivos o si son agresivos y ahí tenés una confección casera que se hace en base a determinados elementos que van encontrando. Había, por ejemplo, facas que se hacen con los elásticos de las camas y esto no se logra de un día para otro, hay que tener una paciencia oriental. Todos los días van ganando un espacio de territorio, un día sacan una reja y consiguen un pedazo de hierro, ese pedazo de hierro lo tienen que ir modelando, lo tienen que ir trabajando, una vez que lo tienen ya trabajado tienen que hacerle un mango, se lo hacen con papel de diario o con cartón o con madera, depende de lo que van encontrando. Una vez que tienen el arma, y por eso es que tienen una faca o un arma dentro de la cárcel es protegida por los propios presos porque les cuesta mucho hacerla, la faca no la pueden conseguir así nomás. Logicamente está el caso del revólver, me dirás no la consiguen así nomás pero tenían un revólver, bueno el revólver es una excepción y por eso está el libro.
-¿Cómo fue tu encuentro con las fuentes y en particular con los que fueron protagonistas?
-Cómo lo explico en la parte final, todos piden por favor no revelar su nombre porque tienen miedo de la represalia aún estando en libertad. Hubo presos que estaban en cautiverio en el momento de la entrevista y hubo otros que estaban en libertad, los que estaban en cautiverio me hablaron delante de otros presos y de generalidades, ninguno quiso estar a solas conmigo. Estuve adentro del Penal de Sierra Chica, caminando por la plaza de presos, pero hablábamos de cuatro o de cinco, cosa que mientras hablaba uno, otros cuatro o cinco sean testigos de lo que me decía y que no era inconveniente para el resto. Los que accedieron a darme detalles que si fueron inconvenientes para el resto son ex presidiarios que ahora están en libertad y que me pidieron bajo estricta rigurosidad que no revele su nombre. Tienen mucho miedo, los doce apóstoles siguen siendo de mucha influencia para bien o para mal y muchos, hoy en día, quieren quedar bien con los doce apóstoles y son capaces de matar o morir por la causa, todavía hoy.
Entrevista realizada por Matías Méndez, en Buenos Aires. Marzo de 2009.
Se autoriza la reproducción total y parcial de la entrevista siempre y cuando de cite la fuente.
adrian dice:
18/09/2009 - 06:29 PM
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el libro de luis BELDI es mas real y cuenta lo ke realmente paso
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