Sonia Budassi
Mujeres de Dios
Editorial: Sudamericana
Publicación:
ISBN: 9789500729666
La vida y la misión de las monjas son una gran incógnita para la sociedad; nuestro conocimiento de estas mujeres pasa por los estereotipos que muestran los medios masivos. Suerte de especie en extinción, las monjas y sus historias son tan heterogéneas como las personas que vemos caminar por la calle. La elección de la vida religiosa suena, en primera instancia, como algo antinatural. Entonces ¿Por qué estas mujeres eligen dejarlo todo en nombre de los votos de pobreza, castidad y obediencia?¿cómo no verlas como algo casi monstruoso?¿Cómo se desarrollan y cuales son sus objetivos dentro de una institución que ellas mismas reconocen como machista? ¿Son útiles a la sociedad o meros instrumentos para expandir la influencia de la Iglesia en un mundo cada vez más individualista y liberal? El libro explora de manera entretenida historias de vida y misión de diversas congregaciones que reflejan la heterodoxia de la propia Iglesia, divida desde hace años entre la renovación y la ortodoxia. A través de varias entrevistas, el libro recorre un mundo signado por el misterio: un colegio de monjas que, como todos, por mandato de la iglesia, ha pasado a manos de laicos. La oscura historia de una monja que persevera en una comunidad acusada de secta y cuyo fundador fue enjuiciado a nivel no solo eclesial si no civil y penal. Una carmelita misionera teresiana narra sus aventuras cerca de la guerrilla colombiana, mientras las carmelitas descalzas eligen la clausura, el silencio y el aislamiento, entre otras historias puertas adentro del convento. Esclavas de Dios se adentra en un mundo tan misterioso como multifacético sin enjuiciarlo; da pistas y abre interrogantes sobre el costado más oculto de la Iglesia católica, al tiempo que deja ver el rol de la mujer en la vida religiosa del Siglo XXI.
Mujeres de Dios
Autora: Sonia Budassi
ISBN: 9789500729666
Editorial: Sudamericana
Páginas: 256
Publicación: Septiembre 2008
La autora
Sonia Budassi nació en Bahía Blanca en 1978. Actualmente trabaja como redactora del Suplemento Cultura del diario Perfil y colabora con la revista Brando, entre otros medios. Es editora del sello independiente de narrativa Editorial Tamarisco. Sus cuentos han sido publicados en diversas antologías, entre las que se destacan Hojas de Tamarisco (2006), Buenos Aires. Escala 1:1 (2007) y Uno a Uno (Reservoir Books, 2008). Es autora del libro de relatos Los domingos son para dormir. Este es su primer libro de crónicas.
-La primera pregunta, aunque obvia, no puedo dejar de hacerla: ¿Cómo nació tu interés en investigar este tema?
-Nació un poco por azar. Escribo ficción y un día hablando con otros escritores sobre el personaje de ficción "monja", y ahí me di cuenta que si quería construir uno para escribir una novela no tenía prácticamente ningún conocimiento sobre el cual avanzar para construir sus matices y sus complejidades. Entonces empecé a ver que no sólo era yo, sino que gran parte de la sociedad se manejaba a través de estereotipos, en dos extremos básicamente: por un lado, la imagen de la Monja como Santa, la Madre Teresa de Calcuta y, por el otro, como una mujer perversa, esas leyendas urbanas de los Colegios de Monjas, las películas de terror clase B.
Me daba mucha curiosidad ver que había detrás de estas imágenes estereotipadas y de estas estigmatizaciones.
-Después de leer el libro al lector le queda claro que no hay una sola respuesta a la pregunta ¿Cómo viven hoy las religiosas en la Argentina?, sino que es disímil. ¿Cuáles son esas respuestas?
-Una de las cosas que cambió al escribir el libro es que antes yo tenía como una imagen de que existía una única Monja, unívoca y enorme. Me di cuenta que hay una diversidad terrible y que esa diversidad refleja un poco la tensión interna en la Iglesia que se divide en su facción más conservadora y en otra que tiene que ver con el trabajo social, lo que podríamos relacionar con lo que fue en los sesenta en el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Y en esa diversidad de misiones hay mujeres con las cuáles no se puede sentir más identificado o más interpelado y otras que tienen esa suerte de estigma de lo raro, lo extraño, lo monstruoso, de lo que a primera instancia atentaría contra nuestro sentido común. Que serían, por ejemplo, las Monjas de clausura.
-Vuelvo a la primera pregunta: ¿llegás a iniciar tu investigación sin una formación religiosa?
-Para nada, al contrario. Me interesaba la otredad, esa mirada de extrañamiento y de acercamiento a lo otro, a lo distinto, a lo que no está prestigiado socialmente. A lo que yo misma tenía muchísimos prejuicios.
-Algo que creo que atraviesa todo el texto, y creo que es posible que también a la Iglesia católica en las últimas décadas, es el quiebre que genera el Concilio Vaticano II. ¿En que congregaciones de las estudiadas crees que influyó más y en cuáles menos y por qué? Pregunto esto porque me llamó la atención que desde las más conservadoras a las más progresistas hablan en forma positiva del Concilio.
-Afectó mucho porque antes todas las congregaciones eran de clausura, incluso las religiosas que se dedicaban a la educación salían esporádicamente, siempre acompañadas del Colegio pero su vida era más que nada interna. A partir del Concilio, hay un llamado que afecta a todas las religiosas en sus distintas formas de vida, que es un llamado; por un lado, a volver a replantearse su misión. Hay muchas que fueron fundadas varios siglos atrás y seguían -ellas mismas te lo dicen- por inercia dedicándose a esa misión y poniendo énfasis en cuestiones más anecdóticas que en lo fundamental. El primer llamado es a replantearse la misión de la congregación y a elegir si querían ser de clausura o salir a la calle y hacer trabajo social y abrirse a la sociedad y esto viene de la mano con el cambio de concepción de la vida religiosa, que antes del Concilio era considerado un camino de perfección, un camino hacia la santidad y que, a partir del Concilio, empieza a ser considerado con el mismo status que el de los laicos, dicen que la vida religiosa tiene que estar inmersa en el pueblo de Dios, al mismo nivel que los otros cristianos.
-En la introducción que escribís hay un concepto de Touris que plantea la "doble invisibilidad de las Monjas". ¿Lo compartís?
-Sí, en general comparto. Históricamente hay una doble invisibilidad como dice Claudia Touris, por un lado de ellas como mujeres dentro de la historia y, al mismo tiempo, como mujeres dentro de la Iglesia. Sin embargo, hay muchas hermanas que tienen conciencia de esto, sobre todo las que pertenecen y están en la CONFAR, que es la Confederación que congrega a todas las congregaciones. Tienen mucha conciencia de esto y tratan de cambiarlo.
La otra vez una hermana que conocí después de hacer el libro me comentaba que habían pedido una audiencia con Bergoglio y que participan en marchas. Tienen una cuestión de aparecer, de moverse y de tratar de influir en la sociedad, pero en rasgos generales es así: tienen esa suerte de karma de la doble invisibilidad.
-La Iglesia, parece ser una institución machista como pocas.
-Exactamente. No hay mujeres que ocupen cargos de jerarquía dentro de la Iglesia.
-No pueden dar Misa.
-No, para nada. La vida religiosa femenina no es jerárquica. Es decir, no pueden hacer lo que sí pueden hacer los Sacerdotes.
-¿En algunos casos se acepta que puedan dar la comunión?
-En general y hablo como escritora del libro, no soy una especialista en religión, pueden hacerlo en situaciones de emergencia, incluso en la primera historia que cuento que es la de la hermana que estuvo muy cerca de la guerrilla de las Farc en Colombia, muchas veces ella ofrecía los sacramentos a los enfermos cuando el Sacerdote no llegaba a tiempo.
-¿Cómo está estructurado el libro?
.Está dividido en capítulos y en cada uno de ellos se concentra en una o dos historias de hermanas de la misma congregación. La idea era que hubiera diversidad y también poder jugar narrativamente como si fuera un non fiction, obviamente siendo fiel a los testimonios y a las historias de vida de las hermanas. Me interesaba agarrar lo más representativo, desde las historias de Colegios de Monjas hasta historias de Monjas de clausura, hasta las hermanas que viven en las villas asistiendo a los más necesitados. Así que la estructura se concentra alrededor de estas historias que se dividen en capítulos.
-Vamos a las historias entonces. Una, es el encuentro con una religiosa que decide incorporarse recién después de la muerte de su madre, siendo ya grande con 43 años. Es conmovedora primero la entrega a su madre y después a la vida religiosa.
-Esa historia me sorprendió mucho porque también es un testimonio de otra época. Eso que algunas mujeres todavía dicen en chiste a las hermanas menores de la familia "te vas a tener que cuidando a mamá, no te vas a casar" y antes era realmente así. El caso de esta hermana que era hija única y entonces cuando terminó el secundario y quiso entrar al Convento la madre le dijo que no, y no sólo eso sino que contó con la anuencia del sacerdote amigo de la familia que le dijo "vos tenés que hacer lo que quiera tu mamá". Eso es muy fuerte, es como impensable que ahora una chica se pueda manejar por lo que le dice un sacerdote y la madre. Entonces, tuvo que esperar esta mujer a que la madre aprobara esta elección y terminó entrando al Convento a esa edad.
-Narrás también tu ingreso al Colegio Esclavas del barrio de Belgrano que es uno de los más caros pero donde, sin embargo, se habla todo el tiempo de la opción por los pobres.
-En ese capítulo trate de trabajar los contrastes, porque el colegio es imponente, de todo punto de vista, tradicionalmente siempre se dedicó a la educación de las clases medias altas y altas y escuchar ese testimonio generaba cierto extrañamiento. Cuando te dicen "nuestra elección es por los pobres" y lo fundamentan trabajando desde las clases medias altas para que, según dicen, tengan mayor sensibilidad hacia la pobreza. Es muy discutido, casi polémico, porque hay mucha gente que dice porque en vez de misionar una vez por año con los chicos a lugares que están lejos, no hacen un trabajo cotidiano con los lugares que quedan cerca, que están a la vuelta de la esquina donde se ve realmente una necesidad.
-Vos ahí también hablaste con las adolescentes que van a la Escuela, ¿Cómo lo viven ellas?
.Hay mucha diversidad, en este sentido noté un cambio importante entre las mujeres grandes que habían ido a colegios religosos y estas chicas. Estas chicas estaban muchísimo más distendidas, tenían una mejor relación con las religiosas que las que podrían haber llegado a tener sus madres, porque antes en los colegios de monjas estaban todos los lugares ocupados por ellas, todas las clases las daban las religiosas, ahora se corrieron a un lado y las clases están a cargo de profesores laicos y ellas sólo se ocupan del catecismo, de la pastoral y de organizar estas misiones. En general, las chicas tenían mayor empatía que las ex alumnas más grandes.
-Tal vez el capítulo más fuerte es tu ingreso al Convento San José, que es de clausura y está ubicado en pleno barrio de Constitución en Buenos Aires. ¿Cómo fue tu diálogo con esa Monja que vive en una celda?
-Sí, es muy fuerte el campo semántico: Esclavas, celdas
fue difícil, porque otra vez me encontré con un lugar que atentaba contra los supuestos que tiene uno y el sentido común. Un lugar donde no te recibe una persona a la que puedas ver, sino una suerte de estructura giratoria de madera desde la cual sale una voz que en vez de decirte hola, te dice Ave María purísima y te preguntan a quién querés ver. Cuando te presentás, hacen girar esa estructura y te pasan una llave, es decir cero contacto, ni visual ni físico.
Cuando me encontré con la hermana y tuve la charla, el encuentro se dio a través de una ventana enrejada y lo más sorprendente es que no era sólo porque se encontraba conmigo, sino que cada vez que la familia la va a visitar el encuentro sucede en ese lugar sin posibilidad de contacto físico, de abrazo, de beso, inclusive esta hermana me contaba que tenía un sobrinito que toda la vida la va a ver a través de esas rejas.
-¿Cómo es el diálogo en esa circunstancia?
-Tiene que ver con la personalidad de cada religiosa, en este caso era una mujer bastante verborrágica, bastante dulce en su expresión y realmente hacía un esfuerzo por hacerse entender, porque no la consideraran un monstruo. Y era también muy raro porque su vida anterior había sido una vida "normal", iba a la escuela, tenía una familia que no tenía antecedentes ni de curas ni de religiosas y planteaba que la decisión había sido únicamente de ella y de sentir lo esa palabra que aparece recurrentemente: "el llamado".
-Hay tres conceptos que me parecen que son comunes a todas: este del que hablás, "el llamado", la libertad y el discernimiento. Que significa esto que a alguien ajeno a lo religioso le puede sonar como un lenguaje encriptado o un metalenguaje propio.
-Sí, hablando con algunas de ellas la conversación llega a un nivel de abstracción que roza el discurso filosófico. En cuanto a la libertad, me da la impresión que el concepto es más válido hoy que lo que pudo haber sido en décadas anteriores donde sí había un mandato más fuerte a elegir este tipo de vida, que podía ser familiar, donde la soltería no estaba bien vista. El mito aquel de la que se quedaba sin novio o la que sufría un desengaño amoroso se metía a Monja. Hoy me parece que está tan desprestigiada esta opción socialmente que, de verdad, constituye una forma de manifestación de la libertad individual esta elección.
El "llamado", es una cuestión que suena rara porque muchas le dan una carga que tiene que ver con lo sobrenatural, dicen "sentí que Dios me hablaba", "sentí que la Iglesia quería esto para mí" y, por otro lado, hay muchas de ellas que lo manifiestan de una manera muy secular y racional, ahí también se ve el quiebre, la diversidad y el contraste entre una religiosa y otra.
El "discernimiento", es otra de las cosas que fue revalorizada después del Concilio. Antes, me contaba una de las hermanas, se hacían lo que se llamaba redadas vocacionales, iba la congregación por los pueblos a ver que chicas tenía ganas de meterse a Monja y alguna por ahí tenía ganas de irse de la casa y ya estaba y tampoco se estilaba salir del Convento. Ahora si, todas las congregaciones contemplan una etapa, que es la primera para que sea de un interrogatorio constante acerca de si esa es la elección que se busca o no y en muchos casos, incluso, hay hasta psicodiagnósticos. Hay congregaciones que lo piden como cuando uno va a buscar empleo en una empresa.
-Otra de las congregaciones a la que le dedicas un capítulo es la de las Misioneras del Cristo Resucitado donde todas tus fuentes hablan de "algo que pasó" y vos mantenés la tensión hasta el final para contar que es "eso" de lo que nadie habla. ¿De que se trata?
-Fue una experiencia muy fuerte. Primero me encontré con una chica que ya había salido y con ella al principio fue muy informal, cuando hablé por teléfono y para no apabullarla no le pregunté de que congregación era y a lo largo de la charla ella tenía mucha resistencia a contarme que había pasado con esa congregación y porque ella había salido hasta que finalmente me lo contó, pero es una congregación que tuvo denuncias muy fuertes, incluso el fundador no sólo tuvo un juicio eclesiástico sino también penal y civil. Era una congregación muy nueva que estaba muy preocupada por lograr tener la mayor cantidad de fieles posibles y en ese intento casi desesperado se olvidaba de esta cuestión de la que hablábamos antes: del discernimiento. Es decir, que las chicas paulatinamente evalúen si quieren estar en la congregación o no, el caso de esta chica ex monja, fue terrible, porque a los diecisiete años estando en el Colegio ya quería entrar y ser monja pero a los dieciocho ya tomó los votos perpetuos, algo que en otras congregaciones es impensable, porque los votos perpetuos se toman recién después de nueve años como mínimo, se toman por tres años y después se renuevan.
Las historias que mas tarde fui averiguando fueron terribles: maltrato físico, abuso sexual, humillaciones por parte del fundador con respecto a los seminaristas y las chicas, además de un manejo casi de Secta. Se manejaba mucho la culpa de los chicos que estaban ahí, se hablaba de que el fundador era un elegido por Dios, casi un Santo en vida, cosa que mucha gente llegó a creer. Fue realmente muy difícil y después encontrarme con una de las hermanas que sigue en la congregación también fue muy duro, porque ella estaba muy preocupada en hacer ver que el fundador había cometido errores pero que no toda la congregación era igual que el fundador. Casi tenía como un estigma de vergüenza y le costaba decirme abiertamente que era lo que había pasado, porque estaban ahora tratando de reestructurar la congregación y conseguir el permiso definitivo para que siga funcionado aquí en la Argentina.
-Otra de las características que surge del libro es la utilización de los eufemismos en el discurso religioso.
-Es otra marca que recorre el discurso de ellas y de manera distinta según la formación. Hay algunas que tienen con respecto a la sexualidad una formación antropológica cristiana desde la cual fundamentan todo y otras que tratan de explicarlo de manera más intuitiva.
-Por último y esta pregunta no podía faltar siendo que estamos charlando para un sitio de Internet, en Mujeres de Dios también describís las religiosas que utilizan las nuevas tecnologías.
-Fue realmente una sorpresa para mí, porque uno a la vida religiosa la tiene como algo conservador, solemne que se quedó en el tiempo y el encuentro con estas chicas fue muy divertido. Son chicas que tienen blogs o que usa twitter, que se manejan con el email y el Chat mejor que yo, de ello el twitter lo descubrí por ellas. Esa situación te tira abajo con todos los estereotipos que tiene que ver con esa idea de Monja como una cosa retraída, cerrada o misteriosa. En especial hay una de ellas que escribe muy bien y cuenta anécdotas cotidianas muy graciosas y ahí es donde una se puede identificar y puede terminar con esa imagen monstruosa que construyó mentalmente.
Entrevista realizada por Matías Méndez en Buenos Aires en noviembre de 2008
Se autoriza la reproducción total o parcial del material de Cuentomilibro.com siempre y cuando de cite la fuente.
Alicia Cerdá dice:
06/01/2009 - 01:28 AM
|
A pesar de haberme educado por 13 años en Colegio de monjas, siento una gran inquietud por saber cuales son los moviles en esta epoca para que chicas jovenes tomen los hábitos.
La entrevista a la autora me parecio muy buena.
El libro merece ser leido.
Alicia Cerdá
|
María de la Paz dice:
07/01/2009 - 08:39 PM
|
Alicia, tambien fui educada en un Colegio católico y estuve un tiempo en una comunidad, si no lo leíste te digo que no sólo merece ser leído: es un gran libro que HAY que leer, discutir y reflexionar. Me sorprendi mucho cuando vi lo joven que es la autora.
|
belen dice:
15/06/2009 - 05:43 PM
|
hola soy profe de historia estoy haciendo mi tesis sobre religiosas argentinas lei el libro y me impacto, me resulto muy interesante.me gustaria comunicarme con la autora via mail y asi poder conversar con ella ya que intente entrar en twitter y no pude. estoy necesitando el nombre de una religiosa y no lo puedo hallar quiza ella me ayude. desde ya felicitaciones por su libro que hoy es mi base para mi tesis y espero su respuesta. mi mail es belen_198405@yahoo.com.ar bs belen de merlo
|