Hugo Alconada Mon
Los secretos de la valija
Editorial: Planeta
Publicación:
ISBN: 9789504921257
El 3 de agosto de 2007, un vuelo privado que se identificó como de Presidencia de la Nación Argentina malogró su destino. El dueño de una maleta pequeña que provenía de Venezuela y debía pasar por el control aduanero sin llamar la atención recibió la orden de detenerse y abrirla. Para sorpresa casi general, en la valija transportaba casi US$ 800.000, en fajos de billetes de 50 dólares, que fueron decomisados. Los pasajeros eran funcionarios argentinos y venezolanos, y un hasta entonces ignoto empresario llamado Guido Alejandro Antonini Wilson. En los días que siguieron pasó de todo, incluida una visita a la Quinta de Olivos y otra a la Casa Rosada. También, se sucedieron encuentros furtivos de secretarios y ministros de ambos países, la renuncia de Claudio Uberti -una pieza clave del gobierno K-, una pelea a puñetazo limpio entre los protagonistas y hasta la intromisión de la SIDE, antes de que Antonini huyera al Uruguay y de allí a los Estados Unidos.
Ésta es la historia nunca contada al detalle de lo que ocurrió durante aquellos días vertiginosos y todo lo que sucedió durante los meses que siguieron, cuando "el hombre de la maleta" comenzó a colaborar con el FBI. Desnudó la audaz maniobra de Venezuela y la Argentina por esconder el origen y el destino de esa maleta. Al parecer, la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, cuyo gobierno sacudió hasta los cimientos desde sus primeros días.
Ésta es la historia, también, de muchos otros vuelos peculiares a docenas de países alrededor del mundo por orden del gobierno de Venezuela. La ambiciosa y desmesurada misión era negociar el ingreso del presidente Hugo Chávez al estratégico Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en reemplazo de la Argentina.
Hugo Alconada Mon investigó este caso de manera escrupulosa y exhaustiva. Durante dos años siguió la historia como un obsesivo sabueso: entrevistó a más de 80 fuentes de varias nacionalidades, y viajó por cuatro países para conseguir documentos hasta ahora secretos y 188 grabaciones que el FBI jamás desclasificó. El resultado es una investigación apasionante que contiene todos los elementos de una novela policial.
El autor:
Hugo Alconada Mon nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, en 1974. Abogado, magister en Artes Liberales por la Universidad de Navarra, España, fue visiting scholar en la Universidad de Missouri, Columbia. Dio conferencias en el Wilson Center, el InterAmerican Dialogue, el Hudson Institute y el Departamento de Estado, y fue profesor en la Universidad Católica Argentina (UCA). En enero de 2002 ingresó en el diario La Nación. Entre enero de 2005 y febrero de 2009 fue corresponsal en los Estados Unidos. Sus notas y reportajes fueron publicados en diarios y revistas de España, México, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Perú, Uruguay, Puerto Rico, Venezuela y Chile. En la actualidad se desempeña como prosecretario de redacción, abocado a la investigación sobre corrupción, lavado de dinero y fraude corporativo. Su cobertura del "escándalo de las valijas" le valió el premio a la Excelencia Periodística (2009) "Pedro Joaquín Chamorro" de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). La Comisión de Premios, al fundamentar su decisión, consideró que "se destaca la gran cantidad de fuentes utilizadas y el trabajo de investigación en varios países".
-¿Que pasó esa famosa noche en el Aeroparque metropolitano cuando llegó un vuelo proveniente de Venezuela?
-Pasó de todo. Primero problema de polleras entre una señorita que no debía estar allí en ese momento y la secretaria de un funcionario argentino y ocurre eso porque se trata de un vuelo que no debía llegar a esa hora a ese lugar, con lo cual terminó concluyendo en una serie de errores: un avión que llegó tarde, una señorita que no debía estar allí que era de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, María de Luján Telpuk y en definitiva a partir de ahí se comenzó a complicar y se complicó hasta el momento clave en el cual Telpuk saluda a los pasajeros y hay una persona, Victoria Bereziuk que es la secretaria del funcionario argentino Claudio Uberti que no le respondió, la reacción de Telpuk fue decir en voz alta "que mal educada", punto y seguido: "traiganme las valijas" y así comienza esa historia.
-Esa es la historia de cómo comenzaron los hechos investigados, pero el libro tiene su propia historia que es la de tu investigación. ¿Cómo fue?
-Así es. Lo que ocurrió fue, como suele ocurrir con el periodista, estás en el momento indicado en el lugar indicado o, por el contrario, en el lugar erróneo en el peor momento. Yo estaba en Miami en ese momento por un viaje de cuarenta y ocho horas para escribir sobre los argentinos que viven ilegales en Miami y me llama un colega del diario, Martín Rodríguez Yebra, para decirme que está este personaje que al parecer se llama Antonini y, al parecer también, vive en Key Biscaine, fijate si podés ir y me fui, tomé un taxi, cuarenta y cinco dólares, caigo al complejo, lo busco y lo que ocurrió ahí fue una cosa rarísima: vía la garita de seguridad del complejo donde vivía pido hablar con él y, como ocurre en algunos casos, termino hablando con el tipo este, con Antonini. Lo primero que me sale es identificarme como periodista y hacerle una pregunta: ¿Usted es el chivo expiatorio de esta historia? Y el hombre no me dijo ni que sí ni que no, se quedó callado y me respondió más o menos, ¿cómo que más o menos o sí o no? Me dice dejemelo explicar, yo lo llamo anotó mi número de teléfono y me dice que está en Buenos Aires, cosa que era mentira, y nunca más me llamó. A partir de ahí me empiezo a involucrar en esta historia, claro ese viaje que debería durar cuarenta y ocho horas terminó durante veinticuatro días. Y a partir de ahí hago diecinueve viajes a Miami, dos a otros países de otros continentes y en uno termino -que eso lo menciono en el prólogo- teniendo que cambiar de taxi tres veces, de hotel dos, tener que llamar de teléfonos públicos, me dicen que tengo que ir a un bar vestido de camisa azul y buscar a una persona de vicera blanca, acercarme a la primera persona que tenga vicera blanca y decirle hola soy camisa azul. Hablar cuatro horas por reloj con esa persona que me destraba una segunda fuente, al día siguiente me pasan a buscar con un auto y con esa segunda persona me reuno en un departamento y durante seis horas me termina contando su versión de lo que había pasado.
-¿Vos sos el único periodista que logró hablar con Antonini Wilson? ¿La única entrevista que dio te la dio a vos?
-Dio una por televisión a CNN, pero la única con un medio gráfico que se sentó
conmigo habló esa vez cuatro horas y media, cinco horas y para mi fue espectacular.
-¿Cuál es tu visión del caso? Porque leyendo el libro da la sensación que Antonini era l figura necesaria para los dos gobiernos en la necesidad de cerrar el caso.
-Así es. La sensación que a mi me terminó dando, y se lo dije en la cara a Antonini y se indignó conmigo es que Antonini es en esta historia como tantos otros empresarios que le hacen favores al poder político de turno en la apuesta de que después lo van a cobrar con creces: yo te doy un avión, como hay tantos que lo hacen, pero después cuando te llame por teléfono me vas a atender. Y este hombre agarró una valija que no era propia, claro la apuesta de que estoy con los poderosos de los dos países, esos dos gobiernos se van a encargar de tapar el asunto, se van a encargar de encubrirlo todo, se van a encargar de que no se filtre a la prensa y después cuando llame por teléfono y diga "hola soy Alex", "Alex, veni a verme", ese es el motivo.
Una pregunta de sentido lógico: si yo voy con un funcionario argentino y otro venezolano, vuelo y en mi valija encuentran veinte kilos de cocaína, primero que el funcionario me quiere matar, me va a agarrar a trompadas y segundo que, cuarenta y ocho horas después ¿esos funcionarios me van a invitar a la Casa Rosada? No tiene ningún sentido, bueno a partir de ese tipo de preguntas, que tengo muchas más, así fue como empecé a investigar este caso, diciendo hay muchos agujeros de acá que no se entienden.
-¿También es lógico que Antonini como ciudadano americano se vaya a los Estados Unidos?
-Así es, porque lo que genera en él, es venezolano y norteamericano por la madre, y se encuentra que mientras esto no se filtre a la prensa, mientras que no haya ninguna investigación judicial en curso, no hay ningún problema, los argentinos y los venezolanos lo van a encubrir y esto explica otra pregunta: si yo no tengo nada que ver, como dice Antonini, que hacés yendo a la Casa Rosada con quiénes te acaban de tender una trampa, y es porque él también se sumó a ese circuito y donde es que Antonini dice "no quiero saber nada más con ustedes, yo me voy", cuando esto se filtra a la prensa. ¿Por qué? Al ser ciudadano norteamericano, al haber él aparecido en un acta reconociendo que hay ochocientos mil dólares que en teoría son de él, él eso no lo declaró ante el organismo norteamericano que es como la AFIP acá, que podría como le pasó a Al Capone en los años treinta, decir venga Señor Antonini cuenteme, estos ochocientos mil dólares de donde salieron, porque no los tiene declarados en su declaración jurada patrimonial, automáticamente pasa a ser investigado por lavado de dinero en los Estados Unidos. Entonces, desde la perspectiva de un ciudadano norteamericano, que es preferible, que te hagan problemas en Argentina, en Venezuela o que te hagan una investigación por evasión tributaria y lavado de dinero en Estados Unidos, Antonini eligió donde perder.
-Una de las figuras clave es Claudio Uberti, que por otra parte es el único que termina afuera del gobierno argentino. ¿Quién es y que rol tuvo?
-Uberti tenía un par de rasgos centrales para esta historia, era el que estaba al frente de la OCCOVI, el organismo de control de los consecionarios viales, el hombre que tiene que controlar todas las autopistas que van ingresando a la Ciudad de Buenos Aires, y ahí se había ganado un apodo cruente e insidioso entre los argentinos que era "el Señor de los peajes". Pero al mismo tiempo tenía dos rasgos: el primero, el había sido recaudador de la campaña presidencial de Néstor Kirchner, era el hombre que estaba acostumbrado a lidiar con funcionarios, con empresarios, para ir y buscar fondos para la campaña y, segundo, pese a tener un cargo en la administración pública argentina para asuntos domésticos argentinos él era conocido como el verdadero Embajador ante Venezuela, él era, según todos lo venezolanos que lidiaron con él, "él" Embajador, de hecho era conocido en Venezuela, como el número tres. Número uno era Néstor Kirchner, número dos era Julio De Vido y número tres era Claudio Uberti, con lo cual en este libro lo que termina surgiendo es que aparece en los preparativos previos del viaje, en el viaje como pesajero y como verdadero líder de ese viaje, porque si bien lo pagó Espinosa vía Enarsa, el que tomaba decisiones sobre quién se sube al avión y quién no se sube al avión era Uberti, en definitiva también aparece en las primeras cuarenta y ocho, setenta y dos horas del encubrimiento y también aparece como el referente a la hora de la Casa Rosada, a la hora de la cena que ocurre después de la Casa Rosada, es decir es una presencia constante e incluso en otro momento central de esta historia: mientras que Antonini está dentro del Aeroparque, lidiando con la gente de la Aduana y la de seguridad aeroportuaria, Uberti estaba llamando e ingresando a la quinta presidencial de Olivos.
-¿En esas horas clave él hace muchos llamados?
-Hace llamados a Olivos, al titular de la AFIP, a Aníbal Fernández, hace llamadas incluso a un personaje muy extraño, que se llama Luis Tovaré, personaje que si uno lo googlea no aparece, si uno busca por el número de documento tampoco aparece, es como un personaje raro. Curiosamente, hay un agregado consular de la Embajada de Venezuela que se llama casi idénticamente, bueno ese personaje de la Embajada de Venezuela aparece también varias veces en esta historia. En definitiva, Uberti llamaba al poder político, al poder tributario y al gobierno de Venezuela. ¿Para qué? ¿Por qué? Si la valija no era de él, si Antonini era un desconocido y, además, Antonini lo había traicionado en su buena fe con una valija que no era de Uberti sino de Antonini. ¿Por qué estaba haciendo Uberti todos esos llamados?
-¿Crees que hubo un pacto binacional para encubrir estos hechos?
-Hay una dinámica en la cual, los argentinos se encargan sobre todo de los primeros esfuerzos del encubrimiento, mientras Antonini está en la Argentina y los primeros días de su fuga a Uruguay y de Uruguay a Estados Unidos, se encargan de tratar de convencerlo, de aquietar las aguas, de sembrar versiones distintas acerca de lo que había pasado. Y luego Venezuela también se encarga de intentar acallarlo a Antonini con tres millones ciento cuenta mil dólares para que Antonini viniera a la Argentina y reconociera como propia la valija, ¿Por qué digo tres millones ciento cincuenta mil dólares? Porque eran dos millones para él, cuatrocientos mil dólares para Moisés Maiónica otro personaje de esta historia que era como el emisario entre Caracas y Antonini, otros trescientos cincuenta mil dólares para distintos abogados en la Argentina y todo el operativo y el resto que se iba entre viajes, honorarios, costas. También, hay una reunión clave en esto en la cual participa Julio De Vido, que es un encuentro con el ministro Rafael Ramírez, que es el ministro de Asuntos Energéticos, Presidente de la petrolera venezolana PDVSA, que se encuentran en un auto frente al Sheraton y cuando salen de ese encuentro, que nadie sabe de que hablaron, el venezolano Ramírez le dice a su gente, diganle a Antonini, llamenlo a Antonini, vayan a buscarlo a Antonini, mandenle un avión y le ofrecen a Antonini una refinería. Es decir, Alex volvé, te damos lo que quieras.
-Lo curioso es que con la historia de Antonini, ante estos ofrecimientos él diga que no.
-Por qué cuando empieza esa historia, ya Antonini cambia por completo la relación con argentinos y venezolanos porque ya estaba en la prensa, una cosa es tener que lidiar por debajo de los radares, ahí vos podés llegar acuerdos, podés llegar a discutir. A mi me cuentan los venezolanos y el me jura que es falso que emisarios de Antonini pidieron veinte millones de dólares, en un momento Antonini tenía un proyecto para construir casas en Uruguay, él me jura que no es cierto, lo que me dicen los venezolanos es que sí es cierto. Más allá en este caso en particular, al ya estar en la prensa, al ya abrirse una investigación pública y el escándalo, a los catorce días ya hay un pedido de extradición en contra de Antonini, ya Antonini se siente contra las cuerdas, ve que la mano viene pésima en Argentina, que además viene pésima en los Estados Unidos, y ahí lo que hace es levantar el teléfono, llama al FBI y dice "Hola, tenemos que hablar".
-El libro no se queda sólo con el caso Antonini e intenta ir más allá y en eso vos llegás a una definición que es la Petrodiplomacia de Chávez. ¿Qué es?
-Yo intenté evitar las grandes declaraciones, de lo que dicen los políticos y que Estados Unidos acusa y que Chávez responde y lo que me llamó mucho la atención es un pequeño tramo, que no dura más de treinta segundos, en un audio registrado por el FBI, en el cual aparecen comentarios sobre algunos vuelos a Libia, una cosa rarísima y en la cual, cuando Antonini habla con sus socios sobre eso, no es que le dicen de que estás hablando Alejandro, empiezan a hablar normal, dura treinta segundos no más. Y empecé a hurgar, a investigar y lo que terminé encontrando, y tengo los papeles, las facutras, los remitos, es que estos mismos personajes que participaron en el vuelo pero sobre todo en el encubrimiento posterior, el que se dio durante los cuatro meses siguientes, que son además de Antonini, Carlos Kaufman, Franklin Duran, Pedro Carreño, PDVSA, estos mismos personajes, un año antes de esta historia que ocurrió en agosto de 2007, es decir en agosto de 2006, organizaron veinticuatro viajes a veinticuatro países. Es decir, tres grupos de venezolanos que viajaron a veinticuatro países de Africa, de Oceanía y del Sudeste asiático para promover la candidatura de Hugo Chávez al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y cuando digo organizaron es -y tengo copias insisto de esto- Pedro Carreño el entonces ministro de Justicia venezolano que le pide a Kaufman y Duran que financien los vuelos y, a su vez, delegan la gestión del día a día en Alejandro Antonini y Antonini termina coordinando esto y haciendo las últimas consultas acerca de a que países visitar, que día ir, a la Cancillería venezolana y, además, PDVSA iba a hacerse cargo de todos los pagos.
Entonces tenemos a los personajes de esta historia junto con el ministerio de Justicia, la Cancillería y PDVSA haciendo vuelos para promover una candidatura de Hugo Chávez al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
-¿Antes del caso, Antonini era uno más de lo que se conoce como la boliburguesía venezolana?
-No tanto él, porque como él vivía en los Estados Unidos era un personaje satelital, los que sí eran de la boliburguesía eran Franklin Duran y Carlos Kaufman y porque para mi es relevante esta idea de la petrodiplomacia y estos vuelos, porque, primero: lo que demuestra es que estos personajes no eran desconocidos para el gobierno de Chávez, segundo, no era casualidad que los hayan llamado para tratar de contactarlo a Antonini, porque precisamente ya eran de confianza, ya había estado en un operativo previo con el propio gobierno venezolano, tercero, lo que también marca eso es que cuando Chávez habla y alude a Antonini, como lo hizo públicamente como el traidor, para mí esta aludiendo a esto, es decir, vos sabés de nosotros, vos estuviste en el baile con nosotros y ahora te diste vuelta y te fuiste con los gringos. Y lo mismo ocurre con Kaufman y Durand, el gobierno venezolano cuando esta gente es detenida en Miami, dice nosotros no los conocemos, no sabemos nada de ellos, quiénes son estos personajes, seguro que son agentes norteamericanos que ahora se van a vender y van a decir cualquier pavada porque trabajan para los norteamericanos. Para trabajar para los norteamericanos, trabajar muy bien antes para los venezolanos haciendo viajes a Africa, Oceanía y el Sudeste asiático.
-Pero volviendo al caso de la valija, ¿En ese avión había más dinero que esos ochocientos mil dólares?
-Exactamente y eso lo podemos afirmar, digo nosotros por el Diario La Nación que lo publicamos el año pasado y lo publicamos sin habría, sin supuestos, sin potenciales y eso es porque tuvimos varias fuentes que terminaron confirmándolo. Uno de los viajes que tuve que hacer fuera de los Estados Unidos, yo en ese momento era corresponsal ante la Casa Blanca, tuve que viajar a otro país, tuve que cambiar de taxi tres veces, de hotel dos veces, llamar de teléfonos públicos, tener que vestirme con una camisa azul y buscar en un bar a una persona con vicera blanca y, como te decía antes, sentarme a escucharlo y esta persona es una de las que confirma todo esto: la historia es que en ese vuelo hubo muchísimo más dinero, cinco millones de dólares en total, hay otra fuente que dice que me equivoqué que no son cuatro millones doscientos mil adicionales, sino tres millones doscientos mil más, es decir un total de cuatro millones, pero lo que los venezolanos dicen es que sí había más dinero y ellos se ríen de la prensa argentina, como diciendo se les escapó lo que realmente paso. Lo que también te cuentan es que el dinero salió de PDVSA, el dinero era para funcionarios argentinos, el dinero fue ofrecido por Hugo Chávez y PDVSA en un gesto y en una devolución hacia los funcionarios argentinos. La pregunta del millón es: ¿Era efectivamente para la campaña presidencial de Cristina Kirchner? Esa es una pregunta que en rigor yo no puedo contestar, porque hoy por hoy es una nebulosa, ese dinero entró y no sabemos adónde fue.
Otra vez con sentido lógico, así como antes lo hacíamos sobre la Casa Rosada: ¿Si el dinero estaba blanqueado? ¿Si el dinero era limpio? ¿Por qué no lo pudieron justificar en doce horas? Y si el destino era limpio, honesto y no venía por el circuito negro porque tardaron cuatro meses y jamás pudieron justificarlo, porque nunca pudieron probarlo.
-¿Crées que entraron más valijas además de esta famosa a la que le dedicas tu investigación?
-Sí. No te puedo decir cantidad pero lo que me marcan también funcionarios venezolanos de distintas áreas de la administración chavista es que aquí hubo varios vuelos raros, en total cuarenta y dos según calculos de incluso un periodista argentino. Hubo vuelos raros, hubo aviones Falcón de la Petrolera PDVSA dando vueltas por Argentina y no solamente sobre Argentina, hay sospechas sobre Uruguay, sobre Paraguay, sobre Bolivia, sobre Colombia, sobre Ecuador. Es decir, lo que me marcan los propios funcionarios venezolanos es que esto no era una valija, que esto era la punta de un iceberg y que no era algo que pidieran los argentinos sino que era algo que venía de Chavez, Chavez entendido como gobierno. Que es la dinámica de esta es nuestra contribución, este es nuestro gesto, este es nuestro aporte.
Entrevista realizada por Matías Méndez en Buenos Aires, septiembre de 2009.
Se autoriza la reproducción total o parcial en tanto y en cuento se cite la fuente.
Jorge Leonel Marius dice:
21/01/2010 - 08:57 AM
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Desde Montevideo, vengo recopilando material similar al realizado por el Sr. Alconada Mon, ya que los hechos relacionados con la más que famosa "valija" nos salpican a los uruguayos.
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