Álvaro Abós (Buenos Aires, 1941) es abogado, periodista y escritor. Comenzó a publicar a su regreso del exilio, en 1984. Es autor de las novelas Restos humanos (1991), El simulacro (1995) (Premio Jaén, España), El crimen de Clorinda Sarracán (2004) y Cinco balas para Augusto Vandor (2006). Sus cuentos están reunidos en De mala muerte (1986), Merece lo que sueñas (1995) (Premio de Narrativa Alcalá de Henares) y La baraja trece (2005). Al pie de la letra. Guía literaria de Buenos Aires (2000) fue adaptado para televisión por Canal (á). La trilogía biográfica conformada por El tábano (2001) (sobre Natalio Botana); Macedonio Fernández. La biografía imposible (2002) y Xul Solar. Pintor del misterio (2004) recibió el Premio Konex. La mega antología El libro de Buenos Aires (2000) reúne crónicas porteñas, y Asesinos (2009) compila cuentos universales sobre crímenes. La revista cultural Ñ eligió a Eichmann en Argentina como uno de los libros del año (2007). El crimen y Buenos Aires son los ejes que estructuran su obra narrativa.
-Empecemos con el título y su referencia tanguera europea.
-Kriminal Tango con K es el título de un tango canción, de un tango europeo que era una especie de engendro. Eran los tango abolerados que se componían y tocaban en europa, este específicamente fue muy célebre después de la segunda guerra mundial, se tocó mucho, incluso en el Argentina lo grabó Billy Cafaro, uno de los precursores del rock, que lo estrenó en el carnaval de Comunicaciones en 1958 con tanta mala suerte que los tangueros que había allí, porque en los carnavales había un público tanguero y un público para la jazz y típica, tocaba uno y los otros esperaban. Cuando salió Billy Cafaro y anunció que lanzaba su nuevo tema Kriminal Tango, los tangueros creyeron que era una vieja difamación al tango y lo tiraron a la pileta, motivo por el cual el pobre Billy tuvo que irse al exilio, es un anécdota, nada que ver con la novela. La novela narra un crimen sucedido en Buenos Aires hoy, su investigación y la trama que subsiste detrás de ese episodio.
-Es una novela contemporánea también en lo que a delitos se refiere, son todos delitos "modernos" los que se cuentan ¿por qué eligió contar en la actualidad?
-Para mí ha sido una experiencia que tenía ganas de consumar hace tiempo, en general mis libros anteriores tratan sobre el pasado, me gusta mucho hurgar en la historia, a veces con más rigor histórico, a veces más ficcionalmente pero en general trabajo con el pasado pero tenía ganas de meterme con una ficción que transcurriera en esta ciudad de hoy, hoy mismo, imitando -sé que es imposible pero son empresas que uno lleva a cabo igual- imitando al cine, el cine es lo contemporáneo puro, es la realidad captada hoy, la literatura no, entre otras cosas porque desde el momento en que se concibe una página, se la escribe y luego llega al lector ya de por sí pasa mucho tiempo entonces es imposible la contemporaneidad pero de todas maneras lo hice, a sabiendas de todas estas dificultades, y por lo tanto comparece en esa ciudad, en esa Buenos Aires, muchos elementos contemporáneos: la corrupción, la violencia, los sicarios, el crimen pago, las cuentas sucias, los personajes turbios, la policía corrupta, en fin es un escenario que me pareció indispensable para la historia de un crimen.
-Y el que investiga no es un detectiva o un investigador sino un policía.
-Claro, primero soy un gran lector, un admirador fanático y apasionado de la literatura policial, la literatura policial me formó, fue para mi como la leche del biberón, capaz que porque en mi infancia uno iba al kiosco y compraba Leoplan, había cuentos de Borges de Walsh, etcétera. La literatura policial argentina es impresionante, es absolutamente central o la literatura criminal, algunos la llaman no policial sino criminal, entonces dije quiero hacer un policial con policía porque muchas veces los autores argentinos toman el detective privado, que no lo considero una institución o un oficio muy característico?
-Poco verosímil.
-Quizás un poco verosímil. Tenemos un policía y eso me planteó algunos problemas, primero, por ejemplo, no hay policías en la literatura argentina, es curioso, no así en la
televisión, el cine u otros géneros populares, no hablemos de la literatura y el cine del mundo. El policía, sin embargo, es un personaje contemporáneo, trágico, tironeado por conciencia de la Ley y al mismo tiempo el repudio que generalmente recibe del medio que sin embargo le pide protección. Hay grandes autores de todas maneras que se pueden rescatar: Fray Mocho era policía, era comisario, tenemos en Brasil a Rubén Fonseca, un extraordinario novelista que también fue comisario.
Mi desafío fue un policía en una novela, ¿Cómo se hace? Se hace inventando, la única manera que se pueden hacer las cosas en literatura es inventando e intentando, por instinto y por alguna documentación e investigación que hice, acercarme a un verosímil de policía, mi policía es un ser común, no es un iluminado, no es Scherlock Holmes, es un tip que apenas le alcanza el sueldo, que es corrupto, que no es más corrupto porque trabaja en la división homicidios donde no se maneja mucho dinero, trata de sobrevivir. Vive esa dualidad de ser al mismo tiempo requerido y despreciado por el entorno, tiene que aplicar la Ley en una sociedad que no cree en la Ley. Lo inventé y le di un nombre, el Inspector Juan Muñecas, algunos lectores me dijeron pero que raro muñecas, pero bueno es un apellido bastante común, cuando fui a Tucumán -porque antes de este libro escribí Eichmann en Argentina, una investigación sobre los años que vivió en Argentina- me encontré con la casa de Eichmann en Tucumán donde vivió varios años y estaba en la calle Muñecas. También en Buenos Aires hay una calle Muñecas?lo llame Muñecas y es que hay que darle un nombre especial a los protagonistas, la elección de los nombres es clave, no sé si acerté o no, pero ahí anda el hombre con su ayudante Magro trotando. Configuran la típica pareja, se reparten los roles, y ahí andan trotan y caminan y se meten por todos lados, por la mafia china, por el negocio turbio de la quema, transitan por casas de aristócratas, por casas de tangueros. La novela tiene una dimensión muy tanguera porque Juan Muñecas para soportar el horrible trabajo que tiene toca el violín como aficionado en un refugio, un reducto de tangueros donde se reúnen a tocar y el tango interviene mucho porque pienso que el tango interviene en la Ciudad de Buenos Aires hoy, se escucha en todos lados, se toca. La ciudad suena a tango, invade por todos lados, de manera que tenía ganas de juntar todos esos elementos.
-En la novela se perciben varios Buenos Aires, en donde está muy claro las diferencias económicas pero donde también el protagonista encuentra el placer en un subsuelo que es adónde va a tocar el violín. ¿Hay una ciudad subterránea?
-Que el tango aparezca en el subsuelo, en un refugio asturiano en un viejo club de republicanos me pareció natural porque son músicos de cuarta, son músicos aficionados: hay un viejo que toca piano, un pibe que toca bandoneón, algunos aprenden otros fueron músicos hace mucho. Lógicamente no van a tocar en un teatro, tocan donde pueden por el azar y sí, quizás tiene algún elemento, el escritor mucho no entiende de los significados de lo que escribe, es instintivo ¿por qué tocan en un sótano? Quizás es algo que está bastante enterrado en ellos, incluso, por ejemplo, en ese club o refugio de músicos, Muñecas no dice que es policía.
-Claro, lo tiene oculto.
-Porque ahí nadie dice quién es. Quizás se averguenza de tocar el violín.
-También parece que todos tienen su vida oculta en el tango porque el pibe Piazzolita también se escapa de la casa para ir a tocar.
-Claro, sin embargo la trama después se conecta con el mundo del tango y hay una escena al final en una milonga porque naturalmente surgió, los personajes si andan por Buenos Aires, caminan, se esconden, se persiguen, no es raro que confluyan en algún momento en la milonga. También el tango, viene a decir la novela, está en todos lados y está también en el hampa, en el mundo del delito, no son músicos puros, algunos son músicos puros, otros son contaminados y otros son muy negros, negros muy contaminados y también el mundo de la música se filtra en todos lados.
-Es posible hablar de cuántas Buenos Aires conviven en ella, usted que la camina y la conoce tanto.
-En Buenos Aires conviven tantas ciudades, pensemos que somos una megalópolis de casi catorce millones de habitantes, porque somos la región metropolitana, somos la octava ciudad del mundo en extensión. Y sí hay muchas ciudades: negra, blanca, alta, baja, la ciudad de la cultura, la ciudad del salvajismo, del vandalismo, es una de las características que hacen atractiva literariamente a Buenos Aires y que siempre lo ha sido pensemos en Marechal, en Arlt para no citar más que dos nombres que le han sacado jugo a este tesoro que es esta ciudad.
-"En público o en privado la cuestión es hablar de uno mismo" le dice Magro a Muñecas. ¿Hay ahí una marca de época?
-Sí, son diálogos en acción, los personajes, los dos policías actúan y al actuar a veces se desnudan como todas las personas, si hacemos algo y si hacemos algo en común estamos revelando muchas cosas. Un poco la idea era hombres que están en la acción de pronto no son blindados, son seres humanos que revelan sus contradicciones.
-A lo largo de su obra uno advierte que siempre es importante la investigación, sea o no ficción. ¿Cómo fue la producción de esta novela? ¿También hubo un trabajo de investigación importante?
-Investigar ya se me hizo un vicio, porque al mismo tiempo que escribí varias obras narrativas -esta es mi quinta novela y tengo varios libros de cuento- hice también biografías, crónicas y ensayos que puedo decir que en general fueron bien recibidas por el público y los editores continuamente me las piden.
Entonces se me hizo importante investigar todo aunque para escribir ficción uno se puede encerrar y lo que trabaja es la imaginación pero tengo la idea que la investigación siempre enriquece no creo que empobrezca un texto narrativo y como tengo ese vicio lo practico, para que lo voy a sofocar. En esta novela recorrí los lugares, porque hay también como una topografía ciudadana en la novela, hay mucha referencialidad a lugares, es una decisión estética para darle un contenido, una espesura a la presencia de la ciudad, quizás incluso está exagerada la topografía. Por ese prurito de decir tengo que ser riguroso la patee toda, fue también un pretexto para seguir caminando, para ser lo que más me gusta que es caminar por la ciudad.
-Y eso se nota en el texto, porque es muy dinámico y camina por varios lugares de la ciudad. Se traslada mucho geográficamente.
-Sí, la velocidad narrativa es un mandamiento del género, si estamos hablando de una investigación o un crimen?pero es tan bien mi forma de escribir. En otras experiencias, por ejemplo en Biografías. Es uno de los mandatos de Italo Calvino, cuando decía como se debe escribir en el nuevo milenio, sus últimas conferencias del 2000. Uno de esos mandamientos era la velocidad además de la precisió y el ritmo y no recuerdo ahora los otros mandamientos pero una era la velocidad, que no tiene que ver tampoco a veces con que pasen muchas cosas sino con una especie de ritmo de la escritura.
-En la novela hay también muchos personajes secundarios. ¿Cómo se hace para mantener la atención y la tensión sin que el lector se disperse de la historia principal?
-En la novela policial siempre suele haber digresiones, hay pequeños remansos, por ejemplo tomemos un caso: Manuel Vázquez Montalbán que creo a Pepe Carvalho en cada novela él cuenta una investigación, un caso, pero hace pausas para la gastronomía porque Pepe es un experto gastrónomo, ahí las pausas están dadas por lo que come, incluso hay libros de recetas tomados de las novelas. En Leonardo Sciascia va al tema político en sus fábulas y en toda novela la disgreción permite una pausa y también es un elemento que construye el suspenso porque la acción se detiene y entonces el lector, que quiere sabe que pasó, se tiene que detener un poco. Umberto Eco lo explica extraordinariamente y lo compara con las caricias en el amor, el amor busca su consumación pero también es agradable ir despacio y detenerse antes de llegar al fin.
-Por último, queda la sensación al terminar de leer el libro que el Inspector Muñecas ha llegado para quedarse más allá de esta novela.
-¿Volverá a aparecer? Quién lo sabe. Yo por principio no hablo nunca de los proyectos, me suelen preguntar que estoy escribiendo, un poco por esa fiebre que nos consume a todos de saber la novedad. Me agrada que los lectores me digan eso que tiene futuro, vamos a ver. Se verá, por el momento no adelanto nada, si vuelve a aparecer ya se oirá de él y si no habrá muerto y lo enterraremos.
Entrevista realizada por Matías Méndez en Buenos Aires. Abril de 2010.
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