El autor
Juan Pablo Meneses es escritor, cronista, blogger, columnista y periodista portátil para importantes medios en español, como Clarín (Argentina), SoHo (Colombia), El Mercurio (Chile), Etiqueta Negra (Perú), Eme-Equis (México) y Soitu (España).
Estudió periodismo en la Universidad Diego Portales, de Santiago de Chile, y en la Universitat Autónoma de Barcelona, en España. Fue becario del taller de Alma Guillermoprieto y relator del taller de Tomás Eloy Martínez en la Fundación Nuevo Periodismo, que preside Gabriel García Márquez. Finalista del "Premio Crónicas Seix Barral" (2006) y premiado en el "Concurso de Crónicas Latinoamericanas" (2000), organizado por la revista Gatopardo; y ganador de la beca "Creación literaria" del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile, por su libro «Equipaje de mano».
Es autor de los libros de no ficción:
1. Crónicas Argentinas, editorial Norma, Argentina. 2009.
2. La vida de una vaca. Editorial Planeta/Seix Barral, Argentina. 2008
3. Equipaje de mano. Editorial Planeta, Chile. 2003 (1era.ed.)
Editorial Seix Barral, Argentina. 2005 (2da.ed.)
4. Sexo & Poder, el extraño destape chileno. Editorial Planeta, Chile. 2004
Es Co-Autor de los libros:
1. Crónicas de otro planeta. Editorial Debate, México. 2009
2. SoHo Crónicas. Sello Aguilar, Colombia. 2008
3. Dios es chileno. Editorial Planeta, Chile. 2007
4. Disco Duro. Editorial Planeta, Chile. 1995
-Como introducción al libro quiero preguntarte que es el periodismo portátil y si en todo caso Hotel España es el resultado de una experiencia de él.
-El periodismo portátil es salir a contar historias por el mundo y además poder sobrevivir de eso. Hotel España además de ser un viaje por Latinoamerica, además de revisitar esta historia del bicentenario de otra manera es también como una suerte de trastienda del periodismo portátil. Hace diez años yo dejé todo lo que estaba haciendo para dedicarme a hacer esto del periodismo portátil que consiste básicamente en sobrevivir historias por el mundo, cuando me refiero a sobrevivir escribiendo historias por el mundo, no es necesario llenar pasaportes, cruzar océanos y salir a recorrer todo el planeta, también tiene que ver con salir a la calle. Cada vez hay más periodistas que están atrapados en las redacciones, la comodidad de Internet, el teléfono y sólo salen a la calle cuando hay un amago de incendio o una protesta salarial. La idea del periodismo portátil es instalar la idea del periodismo callejero, el periodismo tiene que ser callejero. El periodismo portátil defiende eso y acá se ve algo de eso.
-El libro implica salir a caminar las calles de América Latina pero no sólo, sino que también este recorrido te ha llevado a España.
-Sí, claro. La primera vez que viví en un hotel -porque este libro nace de mi vida en el Hotel España de Buenos Aires y de querer abandonar esa vida- fue en Barcelona, llevaba un tiempo viviendo en Barcelona y me di cuenta que la manera más cómoda de enfrentar esa ciudad y la manera más cómoda de hacer la vida del periodista portátil que es viajando y volviendo era estar viviendo en un hotel, entonces me fui a vivir a un hotel, el Cisneros que quedaba en el barrio del ensanche en Barcelona. Ahí fue la primera vez que viví en un hotel y lo cuento, porque Hotel España es como el resumen de estos diez años dedicado al periodismo portátil, tiene costos no sólo beneficios, acá se cuenta un poco la trastienda de esto.
-Hay en vos cierta pasión por los hoteles?
-El libro también funciona -además del viaje y de este recorrido por Latinoamérica- como una especie de un homenaje que yo le tenía pendiente a los hoteles. Desde que yo era muy chico provocaron en mi una suerte de fascinación o más que eso una fascinación a secas. Hay un personaje de Paul Auster que decía que cada vez que veía un hotel veía una oportunidad, yo siempre lo vi un poco de esa manera también, de ver los hoteles como lugares donde podían estar pasando cosas y hoy cada vez lo noto más. En el lugar donde yo siempre veo gente en movimiento, gente haciendo cosas, gente que va en camino de otra cosa es en los hoteles.
-Anoté que en la presentación del libro hacés una suerte de advertencia que dice "vivir en un hotel para dedicarse a escribir historias puede transformar tu vida en un lugar de ficción". ¿Lo profundizás?
-Cuando uno se va a vivir a un hotel, hay muchos que les gusta y asociacian la vida en un hotel a toda una vida literaria pero lo que no advierten es que después no vas a poder salir. Cuando yo llevaba tres años en el Hotel España de Buenos Aires me di cuenta que no podía salir de ahí, tuve que crear una especie de estrategia para poder abandonar esa vida de hotel. Este libro es eso, es el intento de poder abandonar esa vida de hotel, ¿Por qué esa vida de hotel es tan adictiva? Es adictiva porque es una vida de ficción, uno empieza a vivir una ficción, los periodistas, los cronistas incluso los escritores de narrativa realista que están mucho en historias de la calle siempre terminan transformando sus vidas un poco en la ficción. En la vida de hotel, por ejemplo, el tiempo no pasa, el tiempo no pasa nunca: todos los días hay un jabón nuevo en el baño, por mucho que dejes la cama muy desordenada esa misma noche está completamente nueva, se detiene todo en función que tu puedas sólo dedicarte a escribir. En las paredes nunca hay fotografías, diplomas, medallas, trofeos, ni siquiera calendarios, te despiertan todos los días una voz en el teléfono que te dice desde el otro lado "Meneses ya son las nueve", se termina transformando tu vida en una ficción, entonces llegó el momento que yo quería eliminar esa ficción y decido hacer este viaje.
-Esta recorrida es también un viaje literario porque a lo largo de esta gran caminata hay citas de autores que te van acompañando.
-En la medida en que voy recorriendo nunca me ha gustado a mi, desde mi primer libro Equipaje de mano, hacer una crónica literatosa, por decirlo de alguna manera, y que tenga pretensiones más allá de contar una historia, para mi la esencia es contar una historia, sin embargo aquí hay bastantes referencias literarias pero por una cosa práctica que tenía que ver con la historia: efectivamente hay muchos escritores que han muerto en hoteles, que han vivido en hoteles, que han dejado su vida en hoteles. Viviendo en Buenos Aires muchas veces he pasado por el Hotel Almagro y haciendo este libro supe que Piglia había vivido en una habitación de ese hotel o cuando voy a Montevideo sé el hotel donde Cortázar escribió tal cuento, sin embargo, cuando se asocia escritores y vida de hotel se asocia como una casi romántico o como algo bueno y muchas veces es todo lo contrario, es alguien que quiere escapar de esa vida de hotel y decir bueno si a ustedes les parece que la vida de hotel es tan increíble bueno acá tengo un viaje por Latinoamérica de alguien que está escapando de una vida de hotel.
-Este vieja por Latinoamérica tiene cuatro puertos: Buenos Aires, Santiago, Bogotá y México. ¿Por qué?
-Esos cuatro puertos que son las grandes escalas de este viaje son porque son los cuatro países que en el 2010 cumplen el bicentenario y son además puntos clave de este viaje. Este viaje tiene que ver con un recorrido por Latinoamérica diferente, cuando se habla del bicentenario o de nuestra relación con España se suele hacer por medio de ensayos o de estudios académicos o por medio de libros de historia y este es un repaso a nuestra relación España - Latinoamérica desde el punto de vista callejero, desde el punto de vista del periodismo portátil: salir a la calle y conocer, por eso estas cuatro ciudades. Es divertido porque hoy estas cuatro ciudades más otras capitales de Latinoamérica están unidas por una maratón de una marca de zapatillas, cuando está la maratón Nike todas las capitales están conectadas al mismo tiempo, hace doscientos años estas mismas capitales sin tecnología, sin redes sociales y sin nada estaban conectadas porque estaban haciendo la independencia.
En realidad en este viaje me voy enfrentando con muchas cosas de Latinomáerica, como linchamientos, grandes fiestas, fiestas de disfraces, tribus que hacen una puesta en escena para los turistas. Y uno se da cuenta que es un libro de viajes pero que en algún momento que hay una parte de Latinoamérica que no termina de existir porque están los que se quieren ir rápido, los que se quieren ir a Estados Unidos o a Europa que se quieren ir rápido de este lugar y están los que se quedan acá y están mucho tiempo luchando para rescatar ese pasaporte o esa relación familiar que indica que en realidad no somos de acá, de alguna manera terminamos siendo un hotel, no somos un hogar, somos un hotel al cual no queremos pertenecer o queremos pertenecer siendo pasajeros, entonces rescatamos ese pasaporte y lo guardamos sin usarlo pero lo guardamos en la caja fuerte de la casa igual que como se guarda un pasaporte dentro de un hotel.
-Cuando hablás de Buenos Aires decís que es la reina de la nostalgia. ¿Nostalgia de qué?
-Podemos agarrar cualquier tango y ver que es la reina de la nostalgia. Con este libro me pasó una cosa que es muy divertida porque salgo a recorrer todos los hoteles España y me voy dando cuenta de casualidad, que no es una cosa que yo tenía pensada que es una de las grandes cosas que a mí me gusta de hacer crónicas que es salir e ir encontrándome con sorpresas y ahí me fui encontrando con la sorpresa que finalmente cada capital tiene el Hotel España que se merece y el Hotel España que cuenta su historia. Si hablamos de esta Buenos Aires nostálgica, por ejemplo, yo sin saber cuando llegué al Hotel España de Buenos Aires me fui dando cuenta que era una historia llena de nostalgia el Hotel España de Buenos Aires, de partida fue el primer hotel que se hizo en Avenida de Mayo, cuando Avenida de Mayo era la gran avenida de Iberoamérica, cuando Argentina estaba planeando el primer metro de Latinoamérica, este fue el primer hotel, el hotel más lujoso. Pasaron los tiempos, las décadas, la historia cambió y hoy el edificio donde estaba ese primer hotel es el edificio de un sindicato, el sindicato de gatronómicos y el anexo que tenía ese hotel, que es el que tuvieron que hacer cuando fue creciendo tanto es el que está en calle Tacuarí que es donde viví yo. Pero todavía cuando tu hablas con los dueños del hotel te hablan de esa nostalgia, en el Hotel España se quedó Rafael Alberti cuando tenía su exilio anarquista acá en la Argentina. Tiene toda una historia que aunque uno no lo quiera decir, aunque uno ni siquiera lo esté pensando, llega un momento que estos hoteles te van diciendo yo estoy en esta ciudad y esta ciudad tiene esta historia y el Hotel España de Argentina me dijo a mí "esta es una ciudad muy nostálgica".
-¿Cuándo saliste a caminar por América Latina fuiste a la búsqueda de todo lo que encontraste con un plan determinado o lo que viviste fue producto del azar?
-La mayoría la fui encontrando, este es un recorrido muy azaroso. Cuando yo estoy en Guatemala y me tomo un taxi y el tipo está escuchando en la radio como si fuese un partido de fútbol un linchamiento en vivo y el tipo de la radio dice "aquí estamos en Camotal están matando a tres mujeres, hay una que está desaparecido, hay otra que tiraron del barranco, hay una que la acaban de quemar y lo tengo que hablar despacio porque si saben que estoy transmitiendo para la radio van a venir y me van a linchar a mí" y el taxista me lo comenta y me dice mira lo que está pasando y yo le pregunto por ese linchamiento y me dice que está bien, que está bien que eso ocurra porque esas tres mujeres están acusadas de ser las culpables de la muerte de una niña que apareció sin sus órganos, una niña de apellido España además, que el padre trabaja de ilegal en Estados Unidos y que ella fue al reina de un concurso de belleza para niños. Y el taxista me lo comenta como si estuviésemos hablando de un partido de fútbol y al día siguiente salgo a buscar nuevos linchamientos a ver si los puedo encontrar y así siempre cosas que me van sorprendiendo y que trato de escribir a partir de detalles como en la comunidad de los Uros en el Titicaca y un niño me dice te llevo y me lleva a su casa en esta comunidad, hecha en base a totora y entro a la choza donde tienen luz eléctrica a través de unos paneles solares que puso Fujimori acompañado de Chavela Iglesias, la hija de Julio Iglesias que llegaba a este lugar como si fuese una autoridad, y con ese panel solar pusieron un televisor y cuando entro ahí en ese televisor estaban dando Bety, la fea. Me pareció increíble contar eso, porque era la Latinomérica vendiendo su cosa nativa para los turistas franceses versus la Latinoamérica vendiendose como moderna para hacer la versión de una teleserie que se ve en todo el mundo: dos latinoaméricas de alguna manera
Hay que entender, lo que hace más compleja esta región, es que no sólo somos los que nos disfrazamos de tribus para que los gringos nos den cinco dólares sino que también y cada vez más en Latinoamérica hay una fuerza que crea productos culturales, la telenovela es un producto cultural muy potente que puede llegar a cualquier lugar, esa es la complejidad que tiene la región y es también la desigualdad. En Latinoamérica hay doscientos millones de pobres pero también en Latinoamérica está el tipo más rico del mundo, eso es lo que hace interesante y complejo este recorrido.
-Cuando llegás a Perú hablás del boom gastronómico y decís que la palabra de moda en Lima es "boom".
-En este viaje siempre trate de desmitificar el viaje por sí mismo, solemos seguir creyendo en la Patagonia más que en la Patagonia que puede contar cualquier patagónico, creemos en la versión mexicana de Hollywood más que en la que nos pueda contar cualquier mexicano. Esto es un viaje tratando de desmitificar eso y en Perú me pasó: fuera de Lima no se vive la percepción de que en Lima se vive en boom y cuando uno llega a Lima todos te hablan de ese boom, ese boom es el boom gastronómico, también hay un boom literario, boom inmobiliario y después me di cuenta a medida que avanzaba que el verdadero boom era la palabra boom. Hace poco estuve presentando Hotel España en Lima y cuando hablo del boom gastronómico y digo que el todopoderoso de este boom es Gastón Acurio, el cheff, hubo una persona que estuvo en la presentación y levantó la mano y me dijo "como puedes hablar así de Gastón Acurio, el estandarte de esta nueva Lima y este nuevo Perú que ha hecho una marca país en tan poco tiempo". Existe ese orgullo por el boom peruano y me gusta eso de mostrar otras caras fuera de los prejuicios, no hay tantos libros de viaje por Latinoamérica. Te diría que incluso uno de los mejores libros que yo he visto de viajes por Latinoamérica hecho por una latinoamericano es el libro del Che Guevara que si uno lo lee exclusivamente como libro de viaje, más allá de las proezas, es un gran libro de un viaje por Latinoamérica contando la historia, no como la cuentan los viajeros ingleses, los gringos del Nacional Geographic, por un latinoamericano.
-También contás la historia del WiFi en Salamanca, Chile. ¿Crees que es un símbolo de América Latina?
-Esa es una de las historias de este pueblo con conexión inalámbrica en la cordillera en Chile, un pueblo andino que un día decide ser el primer pueblo conectado al mundo y finalmente termina todo un fiasco, pero están las intenciones de salir, de estar en la televisión, de estar en CNN como los primeros en Latinomérica aunque después termine como terminó. Esta historia que escribí que sucede en Chile sobre el pueblo de Salamanca, habla mucho de lo que tiene que ver con esta Latinoamérica que pretende construir más que solidificar pero también con este Chile que vive en función de ser el líder económico, de ser el líder en los rankings y que de repente las cosas no funcionan tan bien como lo dicen las estadísticas y eso es una cosa que también se repite en toda Latinoamérica, osea, nos contamos una historia que a veces no es lo que sucede realmente.
Entrevista realizada por Matías Méndez en Buenos Aires. Marzo de 2010.
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