Sinopsis A los nueve años, Juan Salvatierra quedó mudo después de un accidente a caballo. A los veinte, empezó a pintar en secreto una serie de larguísimos rollos de tela que registraban minuciosamente la vida en su pueblo litoraleño. Tras la muerte de Salvatierra, sus hijos viajan desde Buenos Aires para hacerse cargo de la herencia: un galpón inmenso atestado de rollos pintados. Intrigado por la obra monumental creada por su padre, el hijo menor se dispone a ordenarla. Junto con las telas, desenrolla una intriga de secretos familiares que se hunde en el pasado y echa sus sombras sobre el presente. Salvatierra parece haberlo pintado todo. Profuso como la flora y la fauna que pueblan la ribera, el cuadro se impone sobre la realidad y la desborda. Miguel necesita encontrar el rollo faltante para que el cuadro no sea infinito, para que tenga un borde, un límite. Para tener una vida que no haya sido pintada ya por Salvatierra. Pedro Mairal es uno de los más sólidos y versátiles escritores argentinos actuales. Como en Una noche con Sabrina Love y El año del desierto, vuelve a trazar una historia perfecta, que se interna en los paisajes y las mitologías argentinas. Esta vez, bajo el aura del poeta entrerriano Juan L. Ortiz, apela a su oficio para narrar los misterios que esconden un cuadro, un pueblo y un río.
Pedro Mairal, autor de Salvatierra, Bs. As., Emecé, Febrero de 2008 ISBN: 9789500429481
Datos Biográficos:
Pedro Mairal nació en Buenos Aires en 1970. Recibió el premio Clarín de novela por Una noche con Sabrina Love, en 1998. En el 2000 fue llevada al cine. Publicó el libro de cuentos Hoy temprano (2001), los libros de poesía Tigres como los pájaros (1996) y Consumidor Final (2003), y la novela El año del desierto (2005). Ha sido traducido y editado en Francia, España, Italia, Portugal, Polonia y Alemania. __________________________________________________
- ¿Cuándo empieza a surgir la idea de Salvatierra?
- La idea de Salvatierra me parece que surgió un día que estaba mirando televisión, un documental de Pollock, el pintor americano, que a partir de un día no pudo pintar más, se quedó como paralizado, por exceso de exposición, porque lo eligieron el mejor pintor de Estados Unidos, salió en la tapa de una revista y quedó como congelado y no produjo más. Entonces pensé la idea de un pintor que pintara todos todo el tiempo, que pintara todos los días, como un pintor que se desbloquea, que no tiene registro del bloqueo, que le pasa a veces a los creadores. Y además que no se expusiera, que no le interesara para nada la exposición, incluso la idea de exponer sus cuadros. Y pensé la idea de un pintor que pintara un cuadro infinito, que no tuviera bordes, que fuera un contínuo infinito, así durante toda su vida. Cuando apareció esa idea, se empezó a configurar un poco el personaje, porque ahí surgió que sea mudo; quizá para que pintara todos los días y esté más concentrado en ese mundo, mejor que viviera en la provincia; que haya tenido un accidente cuando fue joven, para que tuviera un costado medio raro no?, una especie de freak.
- El hecho de que sea mudo, también es bastante elocuente, el habla a través de sus obras
- Claro, él a través de su pintura. Salvatierra lo que tiene para decir lo dice con el cuadro, con todo lo que va pintando. De hecho el cuadro es una especie de autobiografía, con toda su vida contada pero sin que él figure. Él no está representado en sus cuadros.
- Es una especie de diario íntimo, que él no quiere exponer o que no le interesa exponer, pero que sus hijos deciden sacar a la luz. ¿En qué momento algo tan personal se convierte en un objeto estético?
- Bueno, pasa algo particular cuando se muere un artista, algo sucede ahí, la obra del artista se clausura ahí. De alguna manera una parte de la conciencia del espectador, el lector o del que recibe todo eso, se queda como tranquilo de que eso no se va a alterar. Porque muchas veces los artistas hacen un libro nuevo y de algún modo desdicen todo lo que dijeron antes. A los críticos, por ejemplo, les soluciona mucho que el arco vital de un artista esté plasmado todo en su obra. Está toda la obra del artista y toda su vida. Y ya no va a variar más porque no hay una obra nueva. Entonces los hijos de Salvatierra, cuando él se muere, heredan ese galpón lleno de esos rollos de pintura, que son uno por año –el pintó como sesenta años- entonces tienen sesenta años ahí acumulados. Y no saben qué hacer con eso. Si exponerlo, si conseguir un subsidio. Y a medida que empiezan a desenrollar esos rollos -que conocían muy brevemente- descubren que falta uno y ahí de algún modo empieza la historia. Uno de los hijos se queda en el pueblo de Entre Ríos para buscar el rollo que falta que es el año ’61. Y me parece que ahí en ese momento, cuando él empieza a querer desentrañar, desenrollar, todo ese pasado, ahí se da cuenta de la importancia de la obra del padre. Recién cuando lo ve todo junto, cuando ve el conjunto, se pregunta qué significa todo ese entramado de imágenes. La vida entera de alguien pintada.
- Si otra vez la relación entre lo público y lo privado, porque uno de los hermanos se enoja, porque no quiere saber, no quiere indagar y la búsqueda del otro hijo va más allá del pasado familiar. Crees que es necesario en ese paso de lo privado a lo público separar lo familiar, lo íntimo, lo personal del autor?
- Bueno es una idea no?. Se podrían postular las dos cosas. Alguien podría decir que la obra de un artista se entiende con su biografía. Si no sabés quien es, si no conocés la cara de ese autor, no tiene mucho sentido su obra o es muy difícil de entenderla. Pero también es cierto que cuando toda esta información biográfica está saliendo a la luz, también se interpone un poco entre el receptor y la obra. Como que te hace bastante ruido, de hecho muchas veces leés un autor pensando << ¿esto le pasó o no le pasó?>>. Estás todo el tiempo configurando una idea de autor en base a cosas que te imaginás por lo que está escribiendo y capaz que no tiene nada de autobiográfico. Son distintas maneras de lidiar, los dos hijos de algún modo, uno prefiere que todo quede sepulto en el pasado, no escarbar y el otro quiere sacar a la luz todo esto porque está un poco aplastado por el padre. Entonces necesita que ese cuadro que parece infinito tenga un límite. Porque sino siente que su padre pintó todo, incluso su propia vida futura que no sabe todavía que le va a pasar, tiene miedo de encontrarse con cosas, que su padre le haya pintado su destino, le haya predicho su destino. Entonces él necesita encontrar el rollo que falta para que el cuadro tenga un borde, un límite. Poder de algún modo asimilarlo y tenerlo fuera de su conciencia casi.
- Se puede hacer de una lectura generacional en el arte: al hijo le queda por hacer lo que su padre no hizo y por eso escribe, y a su vez su padre desafía el destino de los abuelos y su hijo es músico. Esa continuidad que hay en la obra de Salvatierra se traslada a la continuidad en las corrientes artísticas o es al revés, hay una ruptura?
- Es interesante esa pregunta, me parece que pasan las dos cosas. Cuando uno mira la historia de la literatura o de la pintura está lleno de continuidades y de quiebres. Entonces una corriente trata de hacer todo lo contrario, pero de algún modo están copiando porque si vos hacés lo contrario de otro en realidad lo copias en negativo. Se hacen unos diálogos muy interesantes entre una generación y otra. Pasa lo mismo a los hijos con los padres, si el padre es como muy yuppie y el hijo quiere ser hippie pero en realidad es lo mismo, como que se balancea. Los hijos creen que son super rebeldes y están haciendo otra cosa pero en realidad lo están copiando al revés. La generaciones literarias hacen un poco eso, matan a un autor simbólicamente, lo pasan por arriba, pero esa reacción está provocada por ese autor, entonces, está directamente ligada a eso. Todo el tiempo están estas especies de pasajes de un momento a otro, en la historia del arte, en la historia de la literatura. Y las generaciones funcionan bastante inconcientemente también. Quiero decir, hay una parte programática, de cosas que se proponen hacer pero después hay una parte que es una especie de animal que se mueve muy lentamente por sí mismo y que no maneja nadie desde un programa pensado.
- En relación con esto, Salvatierra justamente es un pintor para nada programático, sino ingenuo y autodidacta ¿Cómo concebiste a este artista “en bruto”?, ¿Creés que ese es el ideal de artista?
- Bueno la figura de artista de Salvatierra tiene algo de ideal, de idea, de un artista que está totalmente desvinculado de su época y de las influencias de la época y del ambiente artístico de su época. Es la idea de alguien que disfruta de hacer lo que hace más allá del resultado, de la exposición. Pero también es una especie de Frankenstein de muchas cosas, porque también está un poco formado por Juan L. Ortiz, que es un poeta entrerriano, que vivió toda la vida en Paraná y trabajó toda su vida en el registro civil hasta que se jubiló y paralelamente escribía sus poemas. Y Salvatierra trabaja en el correo, es un tipo callado, de perfil totalmente bajo. Así que está formado por distintas cosas. Me interesaba que fuera autodidacta porque me gustaba que no tuviera prejuicios respecto a lo que él toma. O sea, él ve algo y se lo apropia y lo pinta. Y si ve algo que le interesa, alguna técnica de pintura, la pone. En un momento el hijo hace unos dibujos de unos cohetes y Salvatierra los pinta y es como que se apropia también del dibujo del hijo y lo agiganta en su tela, con todo el conflicto que eso le trae al hijo, en esa especie de usurpación de la vida propia por parte del padre. Me gusta la idea de un Salvatierra totalmente autodidacta.
- Hay una idea contraria a la profesionalización de los artistas, si el artista no vive de su arte estamos como retrocediendo, crees que la profesionalización le hizo daño a ese ideal?
- No se, hay una parte un poco extraña con la profesionalización de los artistas, y la especialización muy específica. Se van como concentrando los sentidos y al final para entender lo que está haciendo esa persona necesitás una cantidad de información que solamente el grupito que gira en torno de ese artista lo entiende. Entonces, sí, hay un parte de la profesionalización y la especialización que hace que se pierda mucho en la comunicación con los demás, en la identificación que puede causar en alguien una obra de arte. Es una lástima eso, tener que vivir de eso, porque obliga a mucha gente a traicionarse, a hacer otras cosas, a estar tratando de ganar plata. En los pintores se ve bastante todo esto, ves la obra, y ve que con un estilo la pegó y se quedan ahí, y empiezan a pintar así todo el tiempo para vender cuadros y eso la verdad que es una lástima.
- ¿Habría un artista “puro”?
- Si, en realidad tampoco me gusta mucho la palabra artista, prefiero creador. Y que le dice justamente eso a los hijos cuando se está por morir, ellos le preguntan <<¿qué hacemos con la obra?>> y el les responde <>, es un ideal, no es algo que se pueda hacer pero me gustaba eso como idea
- Me llamó la atención el papel del Estado en Salvatierra, un Estado ausente y desinteresado en el arte…
- Es un poco una idea “antiestado”. En Salvatierra aparece un Estado burocrático, que interfiere, desinteresado por el arte. Esta cosa municipal, no? Los hijos quieren ver si consiguen un subsidio y viene un tipo que está hablando por celular y está organizando el carnaval, que está en otra frecuencia y mira el cuadro y lo empuja con el pie, lo empuja un poco para verlo, totalmente desinteresado. Incluso cuando logran que el cuadro sea nombrado patrimonio provincial, eso hace que después se les trabe todo porque no pueden sacar el cuadro del país. Y de hecho es así, los artistas tienen muchos problemas para sacar sus obras de la Argentina, hay muchísimas trabas con eso, no es algo que inventé yo. Y ¿qué vamos a hacer? generalmente es así, los gobiernos están más ocupados del carnaval que del arte, siempre fue así y supongo que seguirá siendo así. Hay que tratar de hacer las cosas por medios propios y después lo que el Estado hace con respecto al arte, en general medio que la embarra, pero supongo que habrá que agradecerlo. Pero bueno, son bastante malas las interferencias con respecto a la creación artística, sobretodo si el Estado empieza a digitar lo que los creadores hacen.
Entrevista realizada por Matilde Méndez en Buenos Aires, marzo de 2008
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GLORIA ROMERO dice: 3/7/2009 - 5:03:22 PM
Interesante la mirada del autor del papel del Estado pero percibo que cuando se refiere a Estado se acerca al concepto de gobierno, y en realidad Estado somos todos, por lo que es importante que sì estemos ahì donde està el arte porque de otro modo sì dejariamos a los " gobiernos " las decisiones , muchas veces disfrazadas sobre que producir ,donde y como en materia de arte y cultura.Si tomamos la idea del escritor desde el lugar del Estado como Gobierno pareciera que estaria bueno que no se ocupe tanto para poder fluir mas ¿no? en algun sentido....................Gracias por este espacio y gracias a Pedro Mairal a quien descubro hace poco........