Francisco Olivera, Diego Cabot
El Buen Salvaje. Guillermo Moreno. La política del garrote.
Editorial: Sudamericana
Publicación: 2008
ISBN: 950-07-3003-7
Detrás del hombre temido por los empresarios, del militante peronista que cree -como pocos en el mundo kirchnerista- en el actual modelo económico, se oculta toda una manera de ejercer el poder y una estrategia que Néstor Kirchner cumple, de manera puntillosa, desde los tiempos de Santa Cruz. A Guillermo Moreno le fue asignado el rol de verdugo de los hombres de negocios, entre otras cosas, porque realmente está convencido de que la Argentina necesita una economía dirigida y precios administrados. Sin embargo, en muchas ocasiones, cada embestida del ferretero del poder va acompañada de una táctica gubernamental que busca ganar participación en las compañías, casi siempre a través de empresas afines al matrimonio Kirchner. Varias multinacionales han recibido, mientras soportaban multas, inspecciones o aprietes de la Secretaría de Comercio Interior, propuestas de compras de parte de la estatal Enarsa o empresas de muy buena relación con el kirchnerismo. Roberto Lavagna fue el primero en admitir públicamente esta tendencia desde el núcleo mismo del poder, cuando renunció a su cargo denunciando al "capitalismo de amigos". Es el modelo Putin o "corrupción a la italiana", ampliamente superadora de las clásicas desprolijidades menemistas, pródigas en pedidos de coimas: ahora, el poder va directamente por las acciones de las empresas. Los ejecutivos dicen que Moreno jamás les ha pedido una coima. Es que en eso consiste su papel en el teatro kirchnerista: en mostrarse feroz, insobornable y asfixiante ante ejecutivos que, por lo general, tienen mucho que esconder porque la transparencia es un bien escaso en todos los sectores de la Argentina, porque el personaje es mucho más colorido y cautivante.
Entrevista a Francisco Olivera coautor junto a Diego Cabot de El Buen Salvaje. Guillermo Moreno. La política del garrote.
Editorial: Sudamericana
Sección: Investigación Periodística
Publicación: Diciembre 2008
ISBN: 950-07-3003-7
Los autores:
Diego Cabot nació en Santa Rosa, La Pampa, en 1970. Se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires. Cursó el Master en Periodismo que dicta la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) junto con el diario La Nación. En 2004 ingresó a la redacción de La Nación como periodista y actualmente es subeditor del suplemento dominical de Economía y Negocios.
Francisco Olivera nació en la ciudad de Buenos Aires en 1974. En 1996 se recibió de licenciado en Comunicación Social en la Universidad Austral. A los 19 años ingresó al diario La Nación donde se desempeñó como cronista de la sección Deportes durante siete años. En 2000 pasó a la sección Economía y Negocios y actualmente es tercer editor de esa misma área. Ambos publicaron, Hablen con Julio, sobre el ministro Julio De Vido, en 2007.
-¿Cómo definen a Guillermo Moreno?
-Como un militante peronista convencido, con ideas del primer peronismo, del peronismo del 45. Perón cambió, Moreno no, esa sería la conclusión. Es un hombre muy convencido de lo que hace, un fundamentalista en muchos casos que dentro del andamiaje de poder kirchnerista cuaja muy bien. Algunos empresarios o militantes lo definen como el más convencido de todos los kirchneristas. Creo que incluso más que Néstor, porque Kirchner es un pragmático y aplica esta manera de gobernar pero probablemente en otro contexto hubiese sido otra pero Moreno siempre pensó igual. Si hay algo que hay que rescatarle es que siempre creyó en sí mismo, creyó en una economía administrada fuertemente con precios controlados y todo eso es lo que está plasmando ahora.
-¿Es sólo el más convencido o es también una herramienta central en la forma de ejercer el poder de Kirchner?
-Absolutamente, recién decía que es un engranaje para el esquema de poder que está tejiendo Kirchner. El sistema funciona de una manera bastante elemental que es Moreno desgasta, presiona y asfixia y tiempo después con el activo en niveles ínfimos viene una propuesta de compra de parte de algún empresario que, como mínimo, no tiene que tener una mala relación con la Casa Rosada, a partir de ahí saquen las conclusiones que quieren.
-Pega para que otros cobren.
-Exactamente. Es la punta de lanza de un esquema de acumulación de poder que es muy particular en la Argentina, que nunca ha pasado, porque corrupción hemos tenido siempre en todos los niveles pero, y en esto coinciden prácticamente todas las fuentes consultadas y los empresarios que son los que interactúan, nunca ha pasado de un gobierno que quiera hacerse de las acciones de las empresas, por eso hablamos de corrupción a la italiana que es ir por las acciones de las empresas, no ya pedir una coima aislada como ocurre habitualmente sino ir por el activo.
-En un capítulo del libro, plantean que detrás de la prédica antiempresarial de Moreno sin embargo hay empresarios aliados y que él cree en los mercados oligopólicos o monopólicos.
-Tanto Moreno como Néstor Kirchner como De Vido, son personas que se llevan mejor con los mercados concentrados por una cuestión muy simple: si hablás con uno ya controlás a todos. El ejemplo más claro de esto es el mercado energético y concretamente el de los combustibles líquidos. Ellos saben que acordando algo con Repso YPF, las tres refinadoras no van a subir los precios por una cuestión de competencia. Lo que tratan es siempre eso e incluso lo dicen abiertamente: "si nosotros acordamos con YPF siguen las otras tres".
El ejemplo contrario son los productores agropecuarios o los carniceros, son los sectores incontrolables, atomizados, a los que no podés agarrar de ninguna manera. Por eso el modelo político, no ya económico sino político, se lleva mucho mejor con los oligopolios o los monopolios. ¿Quiénes son los aliados del gobierno? Petroleras, siderúrgicas, grandes cadenas de supermercados. Las PYMES molestan porque son incontrolables, el mercado molesta.
-Respecto del mercado petrolero, le dedican el primer capítulo a, tal vez, el único empresario que se le plantó a Moreno, el Presidente de Shell Juan José Aranguren. ¿Cómo fue el caso Shell y que consecuencias tuvo?
-Al caso Shell elegimos dedicarle todo un capítulo porque es el caso paradigma de qué es lo que pasa, pasó o puede pasar con el resto de las empresas. Shell tenía decidido irse de la Argentina, en el medio el gobierno se da cuenta de esto y quiere intervenir en la operación y que en lugar del comprador natural, que en ese momento era Ptrobrás que en ese momento había hecho una oferta millonaria, fuera PDVSA con alguna otra empresa amiga. El que se da cuenta de esta jugada es el número uno de Shell en la Argentina, Aranguren, que empieza a convencer a la Casa Matriz, cosa que no fue tan fácil como puede parecer, porque si bien Aranguren es un hombre respetado en el sector petrolero, las petroleras en general ven a América Latina como un mercado perdido, tanto Bolivia como Argentina y de hecho la mayoría se han ido de los países del Cono Sur, menos de Brasil que es al único que ven como potencia. Lo que hace Aranguren es oponerse y tirar abajo una operación millonaria del gobierno.
Pero además de una frustración económica para el poder, esta jugada de Aranguren es un papelón ante Hugo Chávez, porque Chávez viene a la Argentina diciendo que se van a abrir seiscientas estaciones de servicio con la marca PDVSA Enarsa en la Argentina, entonces ahí hay un entredicho, se hace un silencio de un mes y al mes Aranguren, como la empresa decidió quedarse en la Argentina porque cuando viene una propuesta del gobierno que te dice vos vas a vender pero nosotros decidimos a quién le vendés porque por Defensa de la Competencia te la tengo que aprobar, tu activo si valía mil ahora vale cuatrocientos. Por eso, muchos actores, que inicialmente habían decidido vender prefieren quedarse, caso Shell, caso ESSO. Entonces Shell decide quedarse en Argentina y los precios eran cincuenta por ciento más baratos que en la región, sube los precios de la nafta y el gasoil y ahí empieza el boicot: el llamado de Kirchner a no comprarle ni una lata de aceite, los treinta y tres de Luis DElía a las estaciones de servicio y una serie de amedrentamientos que son inéditos en Argentina. Vienen causas judiciales, inspecciones, un pedido de prisión para todo el directorio de Shell, la clausura parcial de la refinería en Dock Sud y el freno a exportaciones de nafta y a un gasoil premiun. Al final de todo este proceso, viene una propuesta de compra de Enarsa y una petrolera de buena relación con el gobierno, que es la petrolera de Lázaro Báez y este proceso termina con un segundo No de Aranguren. Nosotros ahí contamos, un poco risueñamente, pero es algo que es bastante valorable, la carta que Aranguren le manda a Moreno, que es larguísima y que le termina diciendo por que lo hostiga tanto y le dice "me gustaría que habláramos así evitamos esa sentencia del poeta italo argentino Antonio Porchia que dice "tu crees que me matas, yo creo que te suicidas".
-Otro de los casos de hostigamiento que cuentan, pero que tiene otro final es el inédito despido del número uno de Metrogas.
-Sí, lo terminan echando. Es el ejemplo contrario de lo que pasó con Shell lo que pasó con Roberto Brand. Metrogas es una empresa que tiene como accionistas a British Gas y a Repsol YPF, no es una PYME. Es lo que hablamos al principio: como se llevan mejor con monopolios u oligopolios o con los grandes jugadores que con PYMES.
Era una de las peores semanas energéticas del gobierno, había habido cortes de gas, en todas las distribuidoras no sólo en Metrogas pero la fija del gobierno es Metrogas, entonces intervienen la empresa, se mete Moreno, le ponen un despacho a gente de Moreno en la compañía y les dicen a los accionistas que tienen que echar a Roberto Brand que es un hombre muy respetado en el sector energético. Así, la compañía, dos horas después manda un comunicado a la bolsa, diciendo que fue Brand fue removido, le dieron vacaciones adelantadas.
-Le dedican una parte importante del libro al caso del Indec. ¿El indec es una obsesión personal de Moreno o no es más que la principal orden que le da Kirchner a Moreno para controlar que el pago de la deuda atada a la inflación no se descontrole?
-El Indec, tiene un doble rol para Moreno: por un lado pagar menos intereses de deuda, ponemos en el libro que por cada punto de inflación el gobierno pagaba trescientos millones de dólares, esto fue explicado concretamente y a la luz del sol por Moreno ante militantes que nos lo han contado. Moreno no cree en la inflación del Indec, eso es un dato importante, lo que quiere es pagar menos intereses de deuda, lo cual es bastante discutido desde lo técnico porque por riesgo país termina pagando más de lo que supuestamente se ahorra. Y la otra función es controlar el índice para no generar expectativas inflacionarias, entonces Moreno cuando interviene el Indec viene de un año de fracasos, tratando de conocer las bases de datos de los comercios relevados, con los que él después quiere hacer los acuerdos de precios. Nosotros ponemos que es como adulterar la balanza y festejar porque bajamos de peso.
-¿De donde sale toda esa gente que rodea a Moreno y lo acompaña en cada uno de los lugares donde desembarcó?
-En general son viejo compañeros de militancia. Incluso la secretaria de él es de la Unidad Básica que el comandaba, que es la de Las cañitas en la sección 17, Pueblo Peronista y toda la gente que colabora con él es gente de mucha confianza. Con la manera de ser que tiene y el modo de proceder es muy difícil tener gente que no sea de absoluta confianza. Son soldados que se han inmolado por él de una manera complicada, por ejemplo el caso de Beatriz Pagliari en el Indec, porque si bien Moreno prácticamente no firmó ninguna resolución comprometida, Paglieri sí las firmó y por lo cual en algún momento va a tener que responder. En general, la gente que se mueve con él es gente de la Unidad Básica y de militancia política.
-Pero antes de todo esto, el tuvo un paso no muy felíz por la Secretaría de Comunicaciones y un fallido satélite al que bautizó Pueblo Peronista.
-Sí, firmó un acuerdo con una empresa canadiense en el que hace muchas más concesiones de las que uno estaría a ver en Moreno. El proyecto sale mal, es un satélite que termina dando vueltas como chatarra, Argentina va a una presentación internacional y ahí los británicos se dan cuenta de esto y lo denuncian y se tiene que dar de baja, pero fue una pérdida muy grande para la Argentina, una pérdida enorme para las arcas del Tesoro y Argentina perdió la órbita satelital.
-Vinculado a lo que decías de Paglieri, en la página 216 escriben que en el 2006 firmó ocho resoluciones, doce en el 2007 y cuatro en el 2008. ¿A que lo adjudicás, a que de verdad sólo cree en la palabra, como se jacta o a una estrategia legal de cara al futuro?
-Creo que Moreno no estúpido, sabe perfectamente que es lo que tiene que firmar y que es lo que no y además, cuenta con un caldo de cultivo impresionante de empresarios, una corte de empresarios que acatan ordenes sin recibir ningún papel firmado. Entonces, las veces que se ha topado con empresarios que le dicen está bien cumplimos la orden pero mandala por escrito, él se niega. Puede ser un hombre de palabra, no lo sé. Lo que está claro es que él sabe perfectamente que es lo que puede llegar a pasar, no es ningún tonto.
-Vamos al rol de los empresarios. ¿Con otra clase empresaria argentina, podría haber habido un Guillermo Moreno?
-No, claramente no. Este es el meollo de la cuestión. Los empresarios han creado un Guillermo Moreno, si a la cuarta vez que vos insistís con echar al CEO de una compañía, te dicen que no, no insistís más. De echo, ponemos en el libro, que muchos empresarios que se le plantaron, que no son tantos, que no son más de cinco, se liberaron de Moreno. Cuando te le plantás te liberás de Moreno. Y lo que ha hecho la clase empresaria argentina es lo contrario, ha dicho a todo que sí, de manera que ya no tienen tanto que ver con las empresas sino con la dignidad personal, Moreno ha intervenido en algunos matrimonios y esto puede parecer gracioso, pero es así, hay mujeres de empresarios que se han enojado con Moreno porque los hostiga a sus maridos y los llama a las cuatro de la mañana. Claramente esto existe Guillermo Moreno y este modelo porque hay empresarios dispuestos a que existan.
-Ustedes entrevistaron a decenas de empresarios, tanto para este libro como para Hablen con Julio, ¿que les dicen cuándo apagan el grabador, los consultan sobre estas cosas o en forma más sencilla les preguntan por qué se bancan esto?
-Hablan de que no tienen otra cosa que hacer, que se los exige la Casa Matriz, que ellos dan trabajo a una cantidad de gente, que es el único modo de no comerse una inspección al día siguiente. Todas estas cosas son ciertas, pero lo uno lo que tiene que saber es que es lo que uno está dispuesto a pagar y que es lo que está dispuesto a tolerar. Aranguren tiene cincuenta y siete causas en su contra por las que va a tener que responder, no es gratis. Por un lado esa es la razón que dan los empresarios, después hay razones latentes, nunca confesadas pero sí dichas por pares del empresario en cuestión y es que son negocios personales. Si vos sos un empresarios de la obra pública y te van a dar un negocio millonario, y probablemente si te pidan que digas que el Indec es transparente, lo digas.
Entrevista realizada por Matías Méndez en Buenos Aires, en el mes de diciembre de 2008.
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El diego dice:
26/12/2008 - 06:28 PM
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Jajajjaja, así que a Guillermo Moreno lo cagaron a trompadas y fue uno que esta en la comisión de paz de Kirchner!!!!!!!
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Potter dice:
10/02/2009 - 05:24 PM
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En esa época no estaba su amigo acero cali para defenderlo!
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Pablo dice:
23/01/2010 - 10:12 AM
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AGUANTE GUILLERMO!!! EL LIBRO ES CUALQUIERA
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