El autor
Sergio Dubcovsky nació en Buenos Aires en 1967. Estudió periodismo y se graduó de licenciado en Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires. Dos hermanos (previamente conocida como Villa Laura) es su primera novela, y fue llevada al cine por el director Daniel Burman. También escribió Las cenizas (2007) y Mayo (aún inédita).
-¿Cambió algo la novela respecto a la primera edición de Beatriz Vieterbo de cinco años atrás?
-No, la novela es la misma, tiene unas pequenísimas correcciones. Hubo en el medio la escritura del guión de la película que hice con Daniel Burman, ahí hubo algunas modificaciones y en algún momento pensé que las modificaciones que hicimos que me parece que son superadoras incluirlas pero no, me pareció que la novela era aquella que escribí en el 2002 y que edité con una editorial independiente.
-¿Cómo la contarías?
-Villa Laura es una historia pequeña, se podría decir, como dice el nuevo título Dos Hermanos, es la historia de dos hermanos ya mayores, hombre y mujer, él un par de años más grande que ella.
La novela comienza cuando muere la madre y lo que la novela plantea es el vínculo de estas dos personas, de estos dos hermanos, que no pudieron armar una familia posterior: el hombre se mantuvo soltero viviendo con su madre hasta que esta murió y la mujer, que se llama Susana, tuvo un matrimonio que fracasó. Ninguno pudo lograr una familia posterior a la de origen y ese vínculo que tienen que queda claramente recortado porque son dos personajes solitarios. La novela intenta profundizar el vínculo de ellos dos que oscila entre el odio y el amor constantemente. Es una novela bastante plana en cuanto a conflicto, los hay pero son más bien pequeños conflictos que lo que van haciendo es manteniendo la tensión de la historia. Tal vez, cerca del final, aparece algo un poco más profundo que le permite a la novela terminar con un poco más de impacto.
-Yo la leí como la historia de dos soledades. ¿Es correcta esta visión?
-Es la historia de dos soledades, de dos personas vulnerables, de dos hermanos que siguen siendo hijos en definitiva. Al no haber podido ser padres y está esa madre que los ha manejado de un modo bastante duro. Intentan entre ellos acompañarse, dentro de esa compañía tan asfixiante se genera un conflicto permanente, porque tienen personalidades diferentes, porque Susana es una calculadora, porque Marcos es una persona que se somete constantemente, pese a que a medida que va transcurriendo la historia hay un cambio de posición de cada uno de estos personajes.
-Pensaba en soledad también en el sentido de la ausencia del amor, parecen dos personas faltas de amor.
-Es cierto, absolutamente cierto. Creo que en principio algo que les pasa a ellos es que tampoco terminan de quererse ellos y al no quererse ellos es muy difícil que los acepten los demás. En ese aspecto la novela es como bastante pesimista porque una conclusión sería que solamente ellos se entienden y se quieren. En la película lo que hicimos fue encontrarle una pequeña salida a cada uno de estos personajes para que no fuese tan opresiva la historia, tratamos de encontrarle una pequeña ventanita para los personajes que los valore tan como son, que las cosas que los demás rechazan haya personas que las valoran.
-Me dio la sensación que la muerte de la madre Marcos la sufre de una manera y Susana o no la sufre o de eso no habla. ¿Es así?
-Sin duda, la muerte de la madre es distinta para los dos personajes si partimos de la base que Marcos vivió toda su vida con la madre. Cuando muere la madre Marcos tiene sesenta y cuatro años y estuvo pegado a su madre, Susana intentó despegarse y de hecho queda afuera de esa relación entre Marcos y su madre. La muerte de la madre también lo que marca es la necesidad de Marcos de encontrar un nuevo bastón para seguir viviendo y lo encuentra en su hermana en principio aunque le pese, aunque no sea como la madre. Y Susana encuentra en Marcos una persona para no estar tan sola, pero también creo que en el transcurso de la novela Susana está reclamandole a Marcos que lo privó del amor materno, que no le dio chance de construir una relación propia porque siempre estaba él en el medio. Y también está la preferencia de Neneca, que es la madre, por el hijo varón y no por Susana y ese es un reclamo constante.
-En Marcos hay otra cosa y es que da la sensación que no termina nunca de completar su sexualidad o de vivirla plenamente.
-Esa es otro de los puntos que intenté desarrollar, Marcos es como un chico que no termina nunca de desarrollar su sexualidad, que tiene en la novela dos puntos bastantes fuertes que marca esa definición: por un lado un vínculo con María que es la moza de un bar, donde comienza como a advertir que le puede gustar una mujer y que el contacto con las mujeres le puede provocar más cosas y, por otro lado, subyace mucho más fuerte algo que tiene que ver con una homosexualidad latente que se termina de imponer en la relación que tiene con el profesor de teatro.
-Esos dos personajes secundarios son centrales, auque resulte paradójico. Tanto la moza como el profesor de teatro intentan ayudar a que se desarrolle la personalidad de Marcos. ¿Lo crees así?
-Sí, son dos personajes que ven en Marcos alguien valioso por distintos motivos y, a la vez, despiertan en Marcos el amor de distinto modo. Cuando lees la novela queda mucho más fuertemente marcado una elección de Marcos hacia la homosexualidad. El vínculo que tiene con el profesor de teatro y esa cena que tienen en la casa de Villa Laura al final sería como la culminación.
-Claro, pero es una homosexualidad que él no se termina de animar a concretarla o que por lo menos le cuesta.
-Recién decía que la novela es un poco optimista pero si uno lo ve desde otro lado, uno puede decir que tiene sesenta y cuatro años y se anima a un montón de cosas: se va a vivir a otro país, a un balneario, comienza a hacer teatro y finalmente se abre a una historia con una persona de su mismo sexo. En ese punto me parece que marca en Marcos, y también en menor medida en Susana, la posibilidad de poder empezar a hacer cosas más allá de la edad cronológica.
Uno podía pensar que Marcos, es una persona de sesenta y cuatro años que vivió con su madre toda la vida cuando muere queda totalmente desvalido y, sin embargo, encara una nueva vida en un lugar del que no está muy convencido y en circunstancias que no son las ideales. Hay algo épico en la vida de Marcos, una pequeña epopeya de animarse a vivir, algo que hasta ese momento no había podido conocer.
-Es épico, en el sentido de animarse a empezar de nuevo.
-Sí, animarse a empezar sin importarle el que dirán, que en Buenos Aires le pasaba mucho. El qué dirán es sobre todo la madre. Estaba muy preocupado por hacer cosas que la madre pudiese censurar.
-Respecto a Susana, hay en ella deseos de pertenecer a cierta clase social o la angustia de haber pertencido. ¿Cómo es?
-Está bien lo que decís, Susana pretende ser una persona que no es. Lo más importante es que ella quiere que la vean como lo que no es, tal vez ella en su soledad o en su pensamiento más íntimo sabe quién es pero hay una necesidad de ser reconocida y valorada por cosas que ella cree que son importantes y que en definitiva no son. Tiene por un lado toda una cultura, sabe de pintura, sabe de literatura, sabe de muchas cosas, sabe como vestirse pero por otro lado tiene una situación económica que no le permite llevar adelante todos esos proyectos que ella tiene.
-Y lo oculta.
-Lo oculta, obviamente. Está todo el tiempo ocultando y simulando ser alguien que no es, usurpando un lugar que no es propio. Por eso está muy enojada y enojada ante Marcos, porque Marcos sabe quién es. Hay una escena muy puntual de la novela en la que Marcos se anima a decirle todo. Ella se está levantando de una siesta después de haber tomado ansiolíticos y aprovecha y le dice todo lo que piensa de ella, que no es precisamente lo que ella querría que pensara.
-En esa fantasía que vive, son desopilantes algunas cosas que hace ella.
-Susana, básicamente, es una mujer de unos cincuenta años, una mujer hermosa que lo fue mucho más de joven, que estuvo casada con un empresario, que tuvo una vida mientras estuvo casada de viajes, de comidas en restaurantes caros, de cocktails. Una vida que le encantaba y que después de la separación, si bien tiene algunos departamentos que le permiten vivir dignamente, está a la búsqueda de esa vida que perdió, entonces Susana lo que hace es simular trabajar sin ir a trabajar. Llama a las inmobiliarias, haciéndose pasar por la dueña de un emprendimiento y busca comprar departamentos que jamás va a terminar de comprar y en es afán de mostrar quién no es va perdiendo dinero, va dejando señas. También le roba correspondencia a sus vecinos y de esa forma se entera de cocktails y de invitaciones que va y en las que intenta mostrarse como una empresaria.
-Una escena simbólica es la visita a una Embajada que hace con su hermano.
-Ahí es como la expresión máxima de Susana tratando de ser y como eso funciona como algo enfermo: Susana recibe una invitación a la Embajada de Brasil y va con su hermano y lo que hace es saludar a todas las personas que conoce y a las caras conocidas que ve, comen, toman y hacen como una especie de show en la embajada hasta que finalmente se terminan retirando de modo triste.
-Creo que una marca fuerte de la novela son los movimientos, los traslados. ¿Cómo trabajaste eso?
-Transcurre en Buenos Aires y en Villa Laura que es un lugar inventado en Uruguay. El límite del Río de la Plata es como una especie de límite, cruzar el río es como tomar una decisión de alejarse o de acercarse de Marcos y Susana. Buenos Aires es como el lugar donde Susana tiene las riendas y maneja como quiere a su hermano y Villa Laura es un lugar donde se pretende mayor tranquilidad y mayor paz. El vaivén de la relación está expresado en ese ir y venir de Villa Laura a Buenos Aires y de Buenos Aires a Villa Laura todo el tiempo.