El autor
Ha publicado los libros de poemas: "Materia de otro mundo" y "Ciudad imaginaria", y el de crónicas: "La paradoja de Itaca". Con su novela "Bajo tierra" ganó la Bienal de novela Adriano González León 2008.
-Estuve leyendo que en la presentación que hiciste de Bajo tierra dijiste "todo comenzó con un stripper". ¿Cómo es la historia de esta novela?
-Esa es como la arqueología ficticia que tiene el libro, en el fondo lo que quería decir es que uno escribe para averiguar que diablos quiere decir y que diablos quiere escribir. Me ocurrió con esa anécdota porque estaba escribiendo un relato que nada tenía que ver con lo que después se desarrolló en la novela. Ese relato fue creciendo y a medida que fue creciendo fue desarrollando una serie de argumentos y caminos que no fueron incluidos en ese inicial relato que dieron fruto a la novela. La anécdota despierta mucha curiosidad, es como una arqueología donde el proceso de escritura y como finalmente encontré algo que quería decir sin saberlo.
-Alguien escribió en una reseña que tu novela era una novela de aventuras e hizo una relación con Julio Verne. ¿Estás de acuerdo con eso?
-Hay una relación y un antecedente fácilmente verificable que es el de Viaje al centro de la tierra, de hecho la releí la novela cuando estaba escribiendo Bajo tierra porque sentí que efectivamente había algún tipo de vínculo, hay incluso un par de pistas que las vinculan, por ejemplo un nombre que es el nombre del volcán por donde salieron escupidos los protagonistas del libro de Verne, entonces sí hay un vínculo con el libro de Verne pero después la novela va por otros caminos no tiene toda esa carga científica o seudo científica que solía tener la novela de Verne.
-¿Qué es Bajo tierra?
-En primer lugar es la búsqueda imaginaria de mi padre en los subsuelos de Caracas y que es un subsuelo que mi padre conoció. Así como el protagonista de la novela tiene un padre que es ingeniero civil dedicado a la exploración del susbsuelo de Caracas y de la conformación de esa tierra, mi padre lo fue y quizás eso es lo más real que tiene la novela, donde la novela es una especie de búsqueda imaginaria, inventada y ficticia de mi padre a través de algo que era muy propio de su actividad profesional y que, además, estaba muy vinculado a mi infancia.
-Anoté que escribiste ya pasada la mitad de la novela: "el oponente natural de un hijo es su padre" y ahí me pareció que estaba una de las claves de lecturas, entre otras que abre la novela. ¿Es así?
-Creo que siempre hay una relación dialéctica y muy fuerte entre el padre y el hijo, eso no lo voy a decir yo lo han dichos muchos autores mejor que yo, pero de alguna manera la búsqueda del padre está reñida con el padre, hay un deseo de encontrarlo, hay un displacer que ese encuentro se de efectivamente, es decir siempre hay una competencia entre el hijo y el padre. Seguramente esto me nació: soy padre de un chico de cuatro años de edad y uno va observando todo ese proceso de relación del hijo y el padre. Puede ser como una subtrama o una lectura posible.
-Claro, así lo planteo, como una de las lecturas posible de varias que abre el libro.
-Sí, totalmente, creo que de manera deliberada o que no supe hacer otra cosa que eso. Te hablaba de una búsqueda de padre y también se da que esa búsqueda ocurre en un subsuelo y está muy vinculada a lo que es Venezuela y a lo que es la cultura económica de mi país: la extracción del petróleo y la economía minera tiene que ver con el subsuelo y esa es también otra lectura.
Está la lectura de aventura que fue la que mencionamos a través del libro de Verne, hay lecturas posibles seudofantásticas, un poco de cierta estética de terror o de cómic, que hay en ese descenso tan tenebroso, tan siniestro por las catacumbas de una ciudad. También quise dar una serie de lecturas en el sentido de capas tectónicas diferentes.
-¿Hay dos ciudades planteadas en la novela: la que transcurre por arriba y la del subsuelo?
-Siempre he pensado que todas las ciudades albergan otras ciudades, toda ciudad es la ciudad que vivimos y es la ciudad que inventamos, recordamos o deseamos. Esa ciudad la podemos ubicar en el pasado, en el futuro o arriba, abajo, al lado o en otro lugar, en este caso inventé una ciudad que estuviera por abajo y que fuera posible, toda ciudad tiene bajo sus pies una ciudad paralela que esta construida a través de una serie de redes, de cloacas, de sistemas sanitarios que la amalgama por la parte de abajo. Por ahí fue la cosa: hay dos ciudades.
-Me hizo acordar a La cabeza de Goliat de Martínez Estrada, claro que él escribe sobre Buenos Aires y para uno que no conoce Caracas tu narración despierta muchas fantasías e intrigas. Me interesa que puedas desarrollar un poco más esta lectura que planteas vinculada a tu país y, por ejemplo, el tema del petróleo que aparece sólo una vez en el texto pero que está rondando todo el tiempo.
-Yo siempre he pensado que Venezuela tiene como dos mitos fundacionales muy fuertes que son el de la Independencia y el petróleo, de alguna forma Venezuela está conformada por soldados y mineros. No toqué el tema de los soldados, tampoco toqué el tema de la minería pero sí el espacio en que se desenvuelve que es el subsuelo. Hay una sóla mención a las empresas petroleras pero está en el alma y está en el alma del venezolano porque además de tener una idiosincracia minera tiene también la cultura consumista del minero, puede acumular muchos bienes y mucho dinero en muy poco tiempo.
-¿Hay una cultura minera?
-A mí me parece, quizás es un poquito fuerte decirlo, pero me he dado cuenta de eso.
-¿Cómo son Sebas y Gloria esta pareja protagonista que no terminan de ser protagonistas ni tampoco pareja formal?
-Se insinúa una relación de amor entre ellos dos. Lo que quizás más me inquietó y lo quise desarrollar en la novela es el tema de ella que de alguna manera se extravía, se pierde y no se reconocen las huellas que deja de sus pasos. Es como una nueva forma de hablar de un amor imposible, a pesar que la relación entre ellos dos no es el eje fundamental de la novela pero sí permite a Sebas encarar la aventura: una de las motivaciones es buscar a Gloria, ella viene a ser como una suerte del motor de Sebastián y en ese sentido tiene una importancia fundamental para él.
-Sin querer avanzar hacia el desenlace, pero hay una Gloria que de pronto se esfuma.
-No fue intencional el nombre de ella pero me lo hizo saber un amigo crítico: en el concepto del nombre y vincular ese concepto a una lectura de nación o de país, como Gloria o la gloria se esfuma o se extravía o se pierde y nunca se logra aprender.
-Contános del mendigo, que es el toro protagonista que empieza como un personaje secundario y se termina convirtiendo en uno central con el transcurrir de las páginas.
-Quizás por el sentido del encuentro azaroso que tienen cada uno de los personajes, en el caso del mendigo creo que lo capturé de una situación real de Caracas que yo vi cuando era muy chico y que era un mendigo que deambulaba por la calle con esa barba que tiene el personaje de mi novela: un tipo achinado, gordo, viejo que acarreaba una cantidad de porquerías encima e iba a pedir limosna. Me gustaba vincular a ese mendigo con un tema que está también presente en la novela que es la migración. En este caso la migración de un indígena de su lugar de origen o de su habitat natural que es el delta del Orinoco hacia la ciudad y como esa migración se convierte en un fracaso, como suele ocurrir. El mendigo viene a ser como una especie víctima que necesariamente o que dadas las circunstancias, que vive se envilece es decir, en ningún momento quise plantearme una lectura como de "buen salvaje", sino ir un poquito más allá y darme cuenta que quién vive una situación como la de él lo único posible que tiene es el crimen, el delito, la pobreza y entonces no había posibilidad de plantear ninguna situación felíz alrededor de él.
-Hiciste mención a la migración y ese tema es uno de los grandes temas de la novela. ¿Lo ves así?
-Sí, totalmente y es algo que me toca a mi en forma directa, no sólo por mi vagabundeo personal o por el vagabundeo de mi propia familia.
Sebas se entierra en una suerte de éxodo subterráneo y el padre de Sebas también es un migrante que viene de Bolivia, pasa por Estados Unidos y va a Venezuela. Sí el tema de las migraciones es un tema importante para mi, que lo siento muy de cerca y del que quise hablar.
-¿Es también una historia de búsquedas la novela? Incluso de búsqueda de ellos mismos
-Piglia decía que sólo había posibilidad de escribir un relato policial o de viajes, este es un relato de viajes y todo relato de viejas se sintetiza en la búsqueda de ese personaje que sale hacia fuera para en el fondo encontrarse a sí mismo. Cada uno de los personajes está a la búsqueda de algo, en el caso del protagonista está a la búsqueda de su padre o del fantasma de su padre o de la memoria o de algo que no logra todavía concretar muy bien; en el caso de ella, es un personaje un poco enigmático que busca algo; en el caso del mendigo está buscando a su familia que también desapareció, de modo que sí esa sería el motor de la narración: buscar algo en concreto pero como bien decías el objetivo último es encontrarse a sí mismos.
-Hay muchos flaschbacks, ¿Cómo trabajaste esa construcción temporal?
-La novela transcurre entre dos catástrofes naturales que ocurrieron en Venezuela, entre el año 67 y el año 99. En el año 67 ocurre un terremoto importante, muy trágico, que es un poco lo que menciona en las primeras líneas de la novela y luego tiene un desenlace en el año 99 cuando ocurre un deslave de proporciones catastróficas. Dentro de ese marco, yo empiezo jugar a través de relatos de memoria, a través de elementos que entresaco de noticias periodísticas y creo que lo enmarque dentro de esos dos espacios temporales, porque el tema de las catástrofes naturales también es un tema que me inquieta mucho y me llama a la reflexión. Narrativamente es muy raro y muy complejo porque cuando ocurre una catástrofe natural no hay un culpable, no hay posibilidad de llevar adelante un relato detectivesco para encontrar al culpable, el culpable es imposible de derrotar y esto también me llamó la atención y coloca como la estatura moral de estos personajes, el gran protagonista que se lo lleva todo por delante es la naturaleza, frente a eso somos un granito de arena.
Entrevista realizada por Matías Méndez en Buenos Aires. Febrero de 2010.
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